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Venganza Siniestra 3
Una
sombra se deslizo por uno de los ventanales del inmenso almacén donde
hace pocos días, tuvo lugar un enfrentamiento entre las fuerzas
policiales y la banda de villanos conocida como los Seis Siniestros.
Un poco
de luz lunar se filtró a través de otro de los ventanales e iluminó
tenuemente a la figura oscura que se ocultaba entre las sombras: era
Kraven, eL cazador.
Lentamente
y con un sigilo sobrehumano, Kraven se acercó hacia los restos de la
batalla que varios días antes tuvo lugar allí y comenzó rastrear, hasta
que dio con lo que buscaba.
Kraven se
acercó a la nariz un trozo de la cuerda que habían usado los Siniestros
para atar a Eddie Brock y torturarlo, solo que los planes salieron
bastante mal y ahora le tocaba a el solo buscar su presa.
Con el
trozo de cuerda en una mano, sacó de uno de los bolsillos de su traje con
aspecto de león una nota y con un cuchillo tribal, la dejó colgada en
una de las paredes del almacén.
“La
primera vez me sorprendiste Brock, esta vez, sabremos los dos a que nos
vamos a enfrentar y donde y así, no solo recuperare mi honor, sino que
tendré un buen trofeo en mi haber”, pensó para si el joven Kraven
mientras salía por donde había entrado, dispuesto para una noche de
relajación y meditación. Debía estar bien preparado para la cacería,
pues sería pronto.
VENGANZA
SINIESTRA
3ª
PARTE: LINAJE CAZADOR
“Me
llamo Eddie Brock, aunque en los últimos años se me ha conocido más
como Veneno, hasta que hace poco, por una serie de... problemas, el
simbionte y yo nos separamos, es más, lo mate. Por supuesto, en todo este
tiempo me he hecho bastantes enemigos, como el grupo conocido como los
Seis Siniestros, los cuales, aprovechando lo indefenso que estoy pretenden
vengarse por los que les hice cuando aun estaba unido a mi simbionte.
Puede que no este conmigo, pero no voy a dejar que una pandilla de payasos
me mate, cuando he sido capaz de enfrentarme a enemigos peores sin mi
traje viviente”
Eddie
comenzó a cargar la M-16 que había conseguido mediante un traficante de
armas callejero. Terminó de cargarla y comenzó a asegurar las granadas.
Después se dirigió a las pistolas, dos Magnum y una 9 mm.
No se
sentía muy bien tras comprarlas, pues haciéndolo había contribuido a
que un traficante permaneciera en las calles, cuando antiguamente le habría
roto la espina dorsal y metido sus armas por la garganta, pero sabiendo
que todo aquello era para su supervivencia, su conciencia tendría que
aguantarse.
Tras
guardar todas las armas en dos bolsas deportivas, se dispuso a repasar el
plan trazado y para ello saco seis carpetas con la poca información que
había podido reunir sobre sus enemigos.
“Estos
estúpidos seguro que no saben que el simbionte, antes de estar conmigo
estuvo con Spider-Man y que logro pasarme todo lo que Spider-Man sabia,
incluidos todos sus puntos flacos. Seguro que me falta mas información,
pero creo que con esto me servirá”, pensaba Brock abriendo la primera
de las carpetas.
“El
Buitre, alias Adrian Toomes. Según lo que recuerdo de lo que me dejo el
simbionte, el punto fuerte de Toomes es el aire. Puede parecer el más débil
de todos, pero es el más astuto y despiadado. Lo mejor será invertir la
munición en sus alas, su única fuente de “poderes”.
Abrió
una segunda carpeta.
“Misterio,
alias Quentin Beck. Había oído en las noticias que Misterio se había
suicidado o algo así, pero parece ser que no. Aunque sus poderes solo
sean artificiales y más trucos de ilusionista que otra cosa, habrá que
tener cuidado”
“Kraven
el cazador, alias Alyosha Kravinov. Fuerte, rápido y con un gran sentido
del honor, al igual que su padre y su hermanastro, el Cazador Macabro. El
primero se había suicidado en lo que los periódicos llamaron, ”La
ultima cacería de Kraven” y el segundo fue asesinado por el hombre
llamado Kaine”
Ese
nombre le trajo amargos recuerdos al ex-periodista, pero ahora mismo tenia
otros temas entre manos, por lo que cogió el siguiente dossier.
“Electro,
alias Max Dillon. Uno de los más antiguos y letales enemigos del
trepamuros. Perteneció durante un breve periodo de tiempo a los Cuatro
Terribles, además de otros grupos de supervillanos de menos importancia.
Ultimamente se dice que había conseguido aumentar sus poderes, pero la
ultima vez que me enfrente a él como Veneno, nos fue muy sencillo dejarlo
fuera de combate. De todas formas, habrá que tener cuidado con su sed de
venganza que por otro lado, me puede ser útil”
“Hombre
de Arena, alias William Baker, también conocido como Flint Marko. Llegó
a pertenecer a los Cuatro Terribles e incluso a Los Vengadores y la banda
de mercenarios de Marta Plateada durante la época en la que se creía un
heroe, hasta hace poco, que durante el asunto Ward volvió al redil de los
supervillanos. Creía que le había matado, pero parece ser, que logró
regenerarse hace poco, lo cual fue emitido por todas las televisiones, ya
que organizó estragos durante un programa especial de musica, o algo así.
Su odio hacia mi podría ser superior al de Electro y Kraven juntos. A
pesar de su peligrosidad, cuento con un as en la manga que me hará las
cosas mucho más fáciles cuando me toque enfrentarme a él.”
Brock
dirigió una rápida mirada a un elegante estuche gris que tenia encima de
su única mesa y volvió su atención hacia el ultimo dossier.
“Doctor
Octopus, también conocido como Doc Ock, alias doctor Otto Octavius. El
mayor enemigo de Spidey desde la muerte del Duende Verde y nuestra...
llegada como Veneno. Es el más equilibrado de entre los seis en cuanto a
poderes, inteligencia y fuerza. No se porque querrá matarme, ya que en
mis planes de venganza el no estaba incluido, pero seguramente lo llamarían
para liderar el grupo o algo así. Estuvo una buena época fuera de acción,
según dicen porque fue asesinado por el llamado Kaine. Si es así, a
alguien se le ha olvidado decirle al doctor pulpo que debería haberse
quedado muerto”
Eddie
cerró el ultimo dossier, los cogió todos y los dejó sobre la mesa, al
lado del estuche gris y de una nota que había recogido esa misma mañana
del almacén donde lo tuvieron cautivo los Siniestros durante un breve
periodo de tiempo. Ya la había leído varias veces en el día.
“Brock,
por tu rastro sé donde te escondes y te puedo encontrar fácilmente, pero
te daré una oportunidad si de verdad eres un hombre de honor. Esta noche,
bien entrada la madrugada, en el lugar donde me robaste el honor. Kravinov.”
Eddie
Brock ni siquiera sabia explicarse como sabia Kraven cuando iba a
encontrar la nota, pero si sabía a que lugar se refería: Central Park.
Llego al
enorme parque cuando ya había casi anochecido, por lo que le quedó muy
poco tiempo para revisar algunas zonas e idear un plan de ataque, que en
general consistía en dejar que Kraven diera el primer paso.
Cuando
vio que la mayoría de la gente ya volvía a sus casas y que cada vez más,
la oscuridad lo invadía todo, Eddie escondió la bolsa cuyo contenido le
parecía menos útil en aquella pelea, en unos matorrales, cerca de una
gran piedra fácilmente reconocible. Tras eso, comenzó a pasear por la
zona para dejarse ver. La cacería estaba a punto de empezar.
Al llegar
a una zona bastante frondosa, Brock comenzó a escuchar ruidos a su
alrededor. En la copa de los arboles, entre los arbustos... quien fuese,
estaba jugando con él.
-Vaya,
veo que al final has venido, Brock- era la voz de Kraven, pero parecía
venir de diferentes sitios a la vez-. Espero que no te importe que te haya
citado esta hora, pero es el único momento del día en el que este lugar
está libre de inocentes a los que meter en nuestra pequeña... riña.
Lentamente,
Eddie sacó una pequeña pistola de uno de los bolsillos de la bolsa.
-Tranquilo,
no me importa- apunto hacia un grupo de arbustos-, aunque espero que a ti
tampoco te importe que haya traído algunos objetos de refuerzo.
Disparo
una bengala contra los arbustos, contra los arboles cercano a él y contra
todo lo que le parecía un escondite para el cazador.
Mientras
toda la zona pasaba a ser pasto de las llamas, Brock echó a correr hacia
una zona mejor situada. La cacería había empezado.
Eddie
sabia perfectamente que Kraven tenia ventaja en las zonas más frondosas,
oculto entre la maleza, rodeado por las sombras, por lo que se dirigió a
un claro cercano que había descubierto durante su inspección del
terreno. Allí por lo menos conseguiría cierta ventaja sobre el cazador.
De
repente, durante la intensa carrera, Brock noto que pisaba una especie de
cuerda y a continuación comenzaron a caer numerosas piedras de las copas
de los arboles.
Rápidamente,
echándose a un lado, logro evitar la mayoría de ellas, pero una de las más
grandes le dio en el codo izquierdo, arrancándole un grito de dolor que
Kraven, el cazador, saboreó desde su escondite.
-Se me
olvidaba decírtelo, Brock. He preparado el terreno con algunas pequeñas
trampas de las mías. Ten cuidado por donde pisas.
Agarrándose
el codo para intentar mitigar el dolor, Brock siguió corriendo hacia lo
que él creía que iba a ser su salvación.
Cuando ya
veía entre los numerosos arboles, lo que parecía ser el claro, un extraño
crujido de una rama, le llamó la atención, pero no se dio cuenta de que
era otra de las trampas de Kraven hasta que una docena de dardos afilados
se dirigió hacia él.
Se
apresuró a levantar la mochila para pararlos y logro hacerlo con la mayoría,
pero dos se le clavaron en una pierna y otro en el hombro derecho. Eddie,
cayo al suelo con el cuerpo inundado de dolor, pero tenia que seguir
adelante, así que se arrancó los dardos y cojeando, se dirigió hacia el
claro que estaba ya muy cerca.
Llego
como pudo y antes de abandonar la oscuridad que le rodeaba, echo un rápido
vistazo para ver si Kraven le seguía. Fue el peor error del día.
Kraven
salió de entre los arbustos y cargo sobre Eddie tirándolo en el claro.
En sus manos portaba dos largos y afilados puñales con los que comenzó a
atacar a Brock. Las heridas del codo, el hombro y la pierna y la perdida
de sangre, hacían más difícil evitar los ataques de Kraven, hasta que
este, de una patada tumbo a Brock en el suelo, dejándolo momentáneamente
sin respiración.
Mientras
veía como Kraven se acercaba para darle el toque de gracia, Eddie sacó
de la bolsa que aun llevaba, la 9 mm, pero antes de poder llegar a
dispararla, de dos estocadas, Kraven la tiró a un lado junto con la
bolsa. Ahora lo único que podía hacer Eddie era ver como Kraven le
despedazaba.
-Bueno
Brock, debo decir que me has decepcionado- Kraven se acercaba cada vez más
a Eddie, el cual intentaba alejarse de él arrastrándose-. Pensaba que me
ofrecerías más resistencias y que además, caerías como un hombre, de
pie y mirándome a los ojos, pero veo que he perdido el tiempo contigo.
Veo que sin el traje alienígena, no eres nada más que el patético guiñapo
que tengo delante. Después de matarte iré a por tu simbionte y colgare
vuestros restos en la sala de trofeos de mi padre. Hora de morir, mi
presa.
De
repente, Eddie dejó de retroceder y soltó una risita.
-¿Qué
te hace tanta gracia?- preguntó Kraven parándose perplejo frente a la
reacción de su enemigo acorralado.
-Bueno-
dijo Eddie agarrando una cuerda oculta entre la hojarasca -, debo decirte
que no eres el único que ha preparado apropiadamente el terreno.
Y tiró
de la larga cuerda.
Para
cuando Kraven se dio cuenta lo que significaba esa cuerda, ya era
demasiado tarde. Su cerebro ni siquiera pudo procesar que se apartase y un
enorme tronco surgió de entre las copas de los arboles y arremetió
contra Kraven, lanzándolo varios metros lejos de Eddie.
Aun con
fuerzas, Eddie se levantó, cogió la 9 mm y se acercó a Kraven apuntándole.
El cazador, a pesar de seguir consciente, yacía derrotado y bastante
malherido.
-Vamos,
acaba conmigo Brock. Ya no me queda nada. Es la segunda vez que me
derrotas y está vez, eres solo un hombre. Acaba ya.
Eddie se
acercó más a él para asegurar el tiro, apuntó directamente a la
cabeza... y se guardó el arma en una pistolera.
-No voy a
matarte, pero te daré tres opciones. La primera, puedes acabar como tu
padre, suicidándote. La segunda, puedes esperar un tiempo a recuperarte y
volver a por mi, para probar suerte. Y la tercera, recupérate, piensa en
como podría haber sido y no fue y comienza una vida de verdad.
Tras
alejarse de Kraven y recoger sus bolsas, Eddie llamó a la policía por su
móvil y se alejó del lugar.
En
realidad, la verdadera razón de dejar vivo al cazador, había sido que no
podía matarle. Cuando había llegado el momento, no había tenido fuerzas
y eso le había sorprendido, porque como Veneno había arrebatado más de
una vida, tanto de culpables, como de inocentes y ahora como Eddie Brock
ni siquiera había sido capaz de matar a un hombre, el cual había
intentado darle caza y en ese momento y desde hace mucho tiempo, Edward
Allan Brock volvió a sentirse completamente humano.
Salió
del parque tranquilamente y se fijo en que había comenzado a amanecer.
CONCLUIRÁ
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