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Primera Plana 


- Nada mejor que un buen sparring para enfrentarse a una dura jornada de trabajo.... 



Esto es lo que pensaba Peter Parker mientras se balanceaba entre los interminables rascacielos de New York. Peter es un joven vecino de la gran manzana que intenta sobrevivir en esta jungla urbana de cemento y cristal: vive en un apartamento alquilado, cuida de su débil tía anciana y compagina un trabajo de profesor de secundaria con una dedicación a tiempo parcial como fotógrafo freelance en uno de los principales periódicos de New York, el Daily Bugle. 



Pero Peter guarda un peculiar secreto: él es Spiderman, uno de los muchos (algunos dirían que demasiados) super-héroes que pueblan New York. Y las fotos que se dedica a vender al Bugle son instantáneas de él mismo cuando se enfunda su traje de mallas. El director del Bugle, J.J.Jameson, es un detractor a ultranza de los bienhechores enmascarados, y usa las fotografías de Peter para ilustrar artículos que arremeten sin piedad contra Spiderman. Pero, ei!! Paga bien, muy bien. Por ello Peter no siente ningún reparo al ayudar a ensuciar la reputación de su otro alter ego. 



Esa mañana, como de costumbre, aprovechando la hora del almuerzo en el instituto donde Peter imparte clases, aprovechó para acercarse por el Bugle. La verdad es que hacia bastante tiempo que no se pasaba por allí. Últimamente ha estado demasiado liado intentando arreglar su matrimonio, consolando a su tía tras el conocimiento de esta última del terrible secreto de su sobrino, y luchando contra poderosos enemigos totémicos. El Bugle, como siempre, es un caos. La gente grita, corre, chilla, se tira de los pelos... pero siempre hay una figura que permanece impasible y sereno ante tanto desconcierto 



-Qué tal, Robbie?? 



Robbie Robertson, Editor en jefe del Bugle, uno de los periodistas con más experiencia a sus espaldas de toda la ciudad. Una eminencia en el sector, respetado y admirado por todos. Y, sobretodo, un buen amigo: 



-Peter!! Cuanto tiempo... Tanto cobra un maestro de instituto que no necesitas vender más fotografías al bueno de Jonah? 



- Para nada, Robbie. Es una cuestión de tiempo. Últimamente he estado bastante atareado. Como va todo por aquí?? 



- Bastante tenso, amigo. Últimamente se nos han escapado algunas exclusivas importantes y Jonah está de los nervios. Des de que has dejado de colaborar con nosotros ninguno de los fotógrafos de nuestra plantilla consigue traer imágenes de calidad de Spiderman y, no nos engañemos, ése es uno de nuestros principales baluartes... 



- Quién iba a decir que el viejo cascarrabias llegaría a echarme de menos!! 



- Su malhumor se ha acentuado aún más des de que la nueva directiva municipal prohíbe fumar en el lugar de trabajo. Actualmente está poco menos que intratable. Sinceramente, Peter, ahora mismo Jonah pagaría una cantidad casi pecaminosa por una buena instantánea con la que desacreditar a Spiderman. Quizás te interesaría obtener algún extra ahora que se acercan las Navidades... 



La situación era de lo más atractiva. Lógicamente no era ningún problema para él conseguir fotografías del blanco de las iras de Jameson. Lo esencial era procurar un buen marco para que las imágenes gozaran de un valor informativo mínimo. Tras despedirse amablemente de Robbie, Peter se escabulló sigilosamente hasta la escalera que conducía a la azotea del edificio. Mientras cambiaba sus ropas de calle por las mallas rojas, y escondía las primeras en un zarcillo de redes tras la puerta de emergencia, se sonreía ante la facilidad de conseguir aquellos dólares extras. Lanzó un primer disparo de telarañas y abandonó el Bugle tras de sí. 



No tardó más de media hora cuando volvía al lugar de partida con un carrete de 24 agotado: 



-Nada mejor que un buen sparring para enfrentarse a una dura jornada de trabajo. 



Es fácil conseguir buenas instantáneas cuando eres un superhéroe fotógrafo en la ciudad de América que tiene un número de super-villanos por población más elevado. A tres manzanas del Bugle Peter ya logró toparse con un escenario digno de ser inmortalizado en las páginas del Bugle. El Zancudo, un villano de segunda, intentaba consumar el atraco a una tienda de licores. Estratégicamente colocada la cámara en una cornisa cercana, con el temporizador correctamente conectado, no le costó más de cinco minutos neutralizar las embestidas de su adversario. Poco después, y tras esperar la llegada de las fuerzas de seguridad locales, Parker estaba de vuelta en la azotea del Bugle. Cuando se posó en la misma pensó durante un segundo en la rabia que le provocaba la vuelta de tuerca que Jameson conseguiría con esas imágenes, inculpando a Spiderman de cualquier sinsentido ilegal, pero pesaba más una billetera llena que unas cuantas descalificaciones en los periódicos de mañana. 



-Mierda...- Exclamó Peter.- Mierda... y mi ropa?? 



No estaba. El zarcillo de redes con que había empaquetado sus vaqueros, la camisa y la americana no se hallaba donde lo había dejado. Detrás de la puerta de servicio no había nada. Ni allí ni en toda la azotea. Parker buscó su vestimenta durante más de diez minutos, hasta que se dio por vencido y abandonó el lugar. 



- A que no sabes que me ha pasado hoy, tía May?? 



Peter había entrado por la ventana de la casa de su tía en Hills, donde había acudido en busca de algo de ropa que aún conservaba en su antigua habitación. Mientras se vestía un suéter rojo se sorprendió al observar como ahora podía comentar aquél incidente con su anciana tía, y como ésta había aceptado su condición y era capaz de bromear al respecto: 



-Imagínate May, seguro que esto a Superman no le pasa... 



-Ja, ja, ja... calla, calla,... ja, ja, ja... 



-Aquél que lo haya encontrado debe haber quedado un poco decepcionado, hace más de una semana que no lavo ese pantalón y debe oler a perros muertos... 



-Ja, ja, ja... ay, ay... ja, ja, ja... estás loco.... 



-Ya sabes, el próximo día que vuelvas a los grandes almacenes con Anna cómprame otra camisa, porque como siga así deberé adquirirlas a granel... 



En aquél momento May dejó de reír, y miró con preocupación a su joven sobrino, que acababa de atarse los cordones de los zapatos: 



-Peter... no sería la camisa azul que te regalé la semana pasada? 



Peter se puso de pie y asintió, mientras terminaba de arreglarse los puños del suéter. Le venía algo corto. 



-Ay, Dios, Peter.... des de que eras pequeño tengo una manía. Sé que a tu edad es algo ridículo pero,.... ay, Dios, Peter... 



Ahora quien estaba preocupado era él. Se arrodilló ante su tía y le asió las manos entre las suyas. 



-Toda... toda tu ropa tiene tu nombre bordado en una cinta que coso por dentro... 



-Mierda. 



Peter estaba en la entrada del Bugle. Había marchado de la casa de su tía a toda prisa. Alguien, algún empleado de esa redacción, había encontrado la ropa que le pertenecía. Había pasado más de una hora, mucho más. La red sintética se habría desecho y, por poco observador que fuese el afortunado, la cinta con su nombre bordado resultaría evidente. No era difícil sumar dos y dos, y atar los cabos sueltos. El Bugle pasaba un mal momento, y Jonah mataría por una buena noticia. Esa la era. Hacía pocas semanas otro rotativo había intentado desvelar la identidad secreta de DareDevil y fue un éxito de vendas. Peter Parker pensaba, acertadamente, que estaba perdido: 



- Mierda... 



Pero, por donde empezar?? A quién preguntar?? Cómo actuar?? 



-Peter!!- Alguien le gritó excitadamente des de lo lejos.- Peter, estás de vuelta... que suerte... – era Robbie. 



- Si, ya he llegado. – contestó un preocupado Peter Parker que no cesaba de mirar a banda y banda sin saber bien que era lo que esperaba encontrar. 



-Jonah te está buscando. 



Aquelló captó por completo su atención. 



-Qué? 



-Si. No sé que le ocurre. – Robbie se acercó a la máquina del café mientras rebuscaba monedas en su cartera.- Subió a la azotea... sube cada mañana para fumarse uno de sus cigarros. La nueva directiva municipal, sabes?... Pero ha bajado muy pronto y del todo excitado. Preguntó por ti. Le dije que te habías pasado por aquí y que te comprometiste a traer algunas fotos... 



Robbie seguía atento a su monedero, con lo que no se fijó en ningún momento como el rostro de Peter se iba emblanqueciendo. 



- ... murmuró algo de un paquete... o carrete... no sé, hablaba muy deprisa, estaba muy nervioso... Tan solo entendí que te mandara a su despacho tan pronto como llegaras.... 



“Mierda” Pensó Peter: - Gracias Robbie... voy... voy para allá... 



-Peter!!!- Gritó Robbie cuando el primero ya le había dado la espalda.- No tendrás cambio de cinco, verdad?? Esta maldita máquina nunca devuelve cambio... 



-Claro Robbie, un momento...- Parker se puso las manos en los bolsillos mientras buscaba algo. - .. un momento... ahora no encuentro mi.... cartera!! – alzó la vista y miró de lleno la puerta cerrada del despacho de Jonah.- ... mierda... tengo la cartera en otros pantalones, Robbie, disculpa... 



Jonah estaba de pie, mirando por la ventana de su despacho. Una vista estupenda que abarcaba toda la bahía. Mantenía un puro entre sus labios, desobedeciendo la normativa municipal, y tenía las manos entrelazadas colocadas en la espalda. Al oír abrir la puerta no se giró: 



-Siéntate Peter. 



Sonó frío, preocupado, tenso, pero sereno. Parecía que había tenido tiempo para reflexionar al respecto y había tomado una decisión. Mientras Peter se acomodaba en la butaca frente al escritorio de Jonah, hizo un barrido rápido al despacho. En un cajón entreabierto asomaban, arrugadas, sus prendas. Jameson seguía mirando a la inmensidad: 



- Hoy he descubierto algo, Peter. Algo importante. Sabes que llevo tiempo intentando desenmascarar a Spiderman. – volvió la cabeza y miró a Peter.- Hoy, lamentablemente, es el día. 



A Peter se le heló la sangre. La incomodidad recorrió todos los poros de su piel mientras intentaba, infructuosamente, encontrar las palabras adecuadas: 



-Jonah... yo.... 



-Hoy es el día, Peter. – Se acercó hacía donde se encontraba Parker, tras coger un periódico que permanecía doblado encima de su mesa de escritorio. 



-La labor de un periodista es informar. Nos debemos a las noticias. Somos creadores de opinión pública y debemos actuar con total imparcialidad. 



Mientras hablaba iba acercándosele, blandiendo el periódico enroscado a modo de batuta. 



-Jonah... no sé que.... yo, la verdad... 



-El peor error que puede cometer un periodista es dejarse influenciar por sus circunstancias personales. Es lo primero que te enseñan en la facultad de periodismo. Y, yo, Peter soy el director de uno de los periódicos más importantes y respetables de la ciudad.... 



- Si pero... pero, Jonah... 



- Llevó en esto más de cuarenta años, y es una de las noticias que más me ha costado publicar... pero debes entender que si no lo hiciera no podría seguir mirándome al espejo por las mañanas y seguir llamándome... periodista. 



Jonah arrojó el periódico sobre el regazo de Peter. El diario se abrió y mostró la primera plana de la edición de la tarde. 



-Lo siento, Peter... de verdad que lo siento mucho.... 



.... 



.... 



A Peter le costó muy mucho reprimir una carcajada. Jonah, solemnemente afectado volvió a colocarse el puro en los labios y se posó frente a la ventana. 



El titular de la portada rezaba: “Spiderman Desenmascarado: Obseso fetichista que roba la ropa de los fotógrafos que se dedican a hacerle el seguimiento.” 



-Lo siento, Peter. Sé que te resultará vergonzoso, bochornoso quizás, pero debes entenderme. Soy un profesional. 



Peter dobló el periódico y lo posó sobre la mesa. Resultaba difícil fingir sentirse apesumbrado ante tan dantesca situación: 



- Lo sé... lo sé Jonah... es sólo que no se cómo alguien puede ser capaz de dedicarse a molestarme de esta manera... 



Jonah se acercó. Apagó su cigarrillo en el cenicero y posó su mano sobre el hombre de un desconsolado Peter Parker, que se cubría la cara con las manos mientras fingía sollozos de impotencia: 



-Y... no es la primera vez, Jonah... porqué?? Porqué lo hace??.... le... le divierte pasearse por allí llevando mis vaqueros... 



- No te preocupes por eso, Peter. Seguro que no lo hace... – Jonah sacó las ropas de Peter del cajón medio encerrado, y mantuvo desplegada la camisa frente a la cara de Parker.- Como mínimo te saca unos 30 centímetros de altura, y está mucho más fuerte que tú... está ropa le vendría patéticamente pequeña. 



Eso ya era demasiado. Surrealista. Disimulando su burla, Peter acertó a preguntar: 



-Como... cómo estás tan seguro?? 



Jonah volvió a colocarse frente al cristal de la ventana. Paró y entrelazó de nuevo las manos a sus espaldas: 



-Conozco bien a ese engendro, Peter.- Luego se volvió, con una cara que irradiaba orgullo, y sonriendo complacidamente sentenció.- Y, no lo olvides, soy un profesional. 



Fin!!

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