|
Venganza Siniestra 4
Electro
entró rápidamente abriendo la puerta metálica con ruido y tiró el periódico
sobre la mesa, delante del resto de los Seis Siniestros.
-¡Aquí
lo tenéis!- Max Dillon señaló el gran titular del Bugle, el cual
indicaba la detención de Kraven el cazador, por parte de un desconocido-.
¡Fue por libre y ahí le teneis! ¡Que esto sirva de lección para los
que quieran volar por su cuenta!
Octopus,
Misterio, Buitre y el Hombre de Arena miraron sin mucho asombro el periódico.
-¡Bah!
El nuevo Kraven era solo un salvaje sutilmente domesticado que lo único
que sabia era cazar, cazar y cazar- comentó el doctor Octopus haciendo
trizas el periódico con dos de sus tentáculos-. Su padre si era más
inteligente, aunque al final no tanto, sabiendo de la forma en que murió.
Electro
se acercó a sus compañeros.
-¿Creéis
que fue Brock?- preguntó con temor.
-Pues
claro que fue Brock- contestó Misterio-. ¿Quién más pudo ser?
-Pero
Brock está sin poderes no debería...
-¡Silencio
estúpido!- grito Doc Ock-. Kraven era un imbécil. Subestimó a Brock
igual que muchos de nosotros seguimos haciendo. ¿Creéis quizas, por
ejemplo que yo, o incluso Spider-Man, seriamos presa fácil solo por no
tener poderes?
Después
de lo ocurrido con Kraven, nadie supo que contestar.
De
repente, se oyeron las rejas dentro del recinto.
-¿Habéis
oído algo?- pregunto el Buitre.
Su
respuesta llegó a donde estaban ellos dando una fuerte patada a la puerta
metálica por la que segundos antes había entrado Electro.
-¡Hola
chicos!- dijo Eddie Brock-. Me aburrí de esperaros, así que, aquí me
tenéis...
VENGANZA
SINIESTRA
4ª
PARTE: MALAS COMPAÑIAS
De
inmediato y antes de que sus enemigos pudieran reaccionar, Brock sacó de
la bolsa que llevaba, una granada de humo y la arrojo a la habitación,
para a continuación, salir corriendo por donde había llegado.
-¡Idiotas,
id a por él!- gritaba Octopus mientras intentaba ver algo y controlar a
la vez sus tentáculos.
Antes de
que pudiera llegar a la puerta, uno de los descontrolados tentáculos de
Octopus dejó sin sentido al Hombre de Arena.
El
primero en salir fue el Buitre, que enseguida se elevó por la grandiosa
estructura que había sido antaño la central eléctrica donde estaban.
Siguiendole, fueron Misterio, Electro, también por el aire y el ultimo
Octopus, con sus brazos ya bajo control.
Nada más
salir, Misterio y Octopus fueron sorprendidos por unas ráfagas de
ametralladora, las cuales, Misterio desapareciendo y Octopus con sus
brazos, lograron esquivar facilmente y rápidamente buscaron el lugar de
donde habían venido.
Desde las
alturas, Electro y el Buitre hacían su parte, inspeccionando cada rincón,
cada lugar, desde una posición privilegiada.
De
repente, el Buitre creyó ver algo y lanzó dos cápsulas explosivas que
nada más chocar contra el suelo lo hicieron desaparecer y todo lo que a
su alrededor había.
-¡Estúpido!-
le insulto Electro acercándose-. Ten cuidado, algunos de estos
generadores aun conservan suficiente energía para hacer volar todo esto,
con nosotros y Brock dentro, así que ten cuidado.
-Lo tendré
y tú ten cuidado con tu lengua- dirigió su mirada hacia donde había
lanzado las cápsulas-. Mira si Brock estaba ahí.
Electro
bajo a regañadientes y comenzó a quitar escombros buscando algún
indicio de Brock, pero sin tener suerte.
-¡Aquí
no hay nada viejo!- le gritó al Buitre-. ¡Deberías graduarte la vista!
De
improviso, Electro recibió un fuerte puñetazo en el estomago que le dejó
sin respiración e inmediatamente, dos directos en la mandíbula que
hicieron que probara su propia sangre.
-Deberías
respetar a tus mayores- le dijo Eddie asestándole otro puñetazo en la
cara-. Si te duele tanto se debe a estos nudillos de metal.
Eddie
siguió golpeando a Electro rápidamente y sin pausa, antes de que
reaccionara con sus poderes eléctricos o antes de que llegaran sus compañeros.
-Sé lo
que estarás pensando, basura- le dijo Eddie mientras no paraba de
golpear-. Estoy golpeando a una central de energía andante con unos
nudillos de metal, ¿verdad? Tranquilo, no te daré tiempo de respirar
siquiera.
De una
patada, derribó a un Electro semi-inconsciente contra un montón de
escombros y salió corriendo sin dar tiempo de reaccionar a su enemigo.
Ya a
salvo de Electro, detrás de unas planchas de metal estratégicamente
situadas por él hace un rato, Eddie pensó en su propio movimiento.
“Debo
tener cuidado, no podré pillarles a todos de esa manera. Por ahora todo
ha ido bien. Eso de buscarles, seguirles hasta aquí y mientras discutían
como buscarme y lo de Kraven, preparar el terreno. La pelea de Kraven me
enseñó varias cosas. Si no puedes superarles en número, que el terreno
haga el trabajo por ti”, y a continuación, se dirigió hacia otro de
sus puntos clave.
Misterio
fue quien encontró a Electro, aun medio inconsciente pero levantándose
ya.
-Ese...
me golpeó y huyó... creo que por ahí.
Misterio
pareció mirar donde le indicaba, volvió la vista hacia Electro y
desapareció.
-Maldito
imbécil, voy a freírlo personalmente- susurró Electro.
Mientras
tanto, cerca de allí, Adrian Toomes, más conocido como el Buitre, seguía
inspeccionando la zona cuando una lluvia de plomo se dirigió hacia él.
Como buen
antiguo piloto y acostumbrado a esquivar peores ataques, le fue bien fácil
esquivar las balas, pero lo que no tuvo en cuenta fue que quien fuese el
que le atacaba no le apuntaba a él: apuntaba a la viga de madera encima
de él.
Destrozada
por el tiempo y aun más por los impactos de bala, la enorme viga de
madera cayó sobre Toomes, pero aun sin impactar directamente en él, le
dio lo suficientemente cerca como para derribarle.
Eddie se
acercó al inmóvil cuerpo de Toomes. Comprobó que aun respiraba,
cansadamente pero respiraba y se dispuso a arrancarle las alas para que ya
no fuera un problema, cuando un largo tentáculo de metal le golpeó en la
cara lanzándole lejos de Toomes. Por supuesto, el dueño del tentáculo y
de los otros tres, era sin lugar a dudas, el doctor Octopus.
-El juego
se acaba aquí Brock- Octopus se acercó al derribado Eddie que yacía
entre un grupo de cajas de madera rotas-. Estoy harto de ti, has derribado
ya a cuatro de los seis, pero aquí acaba todo, conmigo no podrás.
De
repente, Eddie se levantó de improviso con una M-16 y comenzó a disparar
sobre Octopus.
-Patético-
dijo Octopus tranquilamente mientras con sus tentáculos iba parando rápidamente
las balas.
Con uno
de los tentáculos le quito el arma a Brock y con otro volvió a golpearle
en la cara, manchando el suelo con sangre del ex-periodista.
-Se acabó,
Brock.
Eddie
Brock sacó de un bolsillo algo parecido a un mando a distancia.
-¿Tu
también caerás en el mismo error que Kraven?
Pulsó un
botón del extraño mando.
A varios
metros de allí, cuatro generadores aun con energía explotaron debido a
las pequeñas explosiones de varios detonadores colocados por Eddie horas
antes. Todo comenzó a explotar y a llenarse de fuego.
Cuando
Octopus comenzó a oír las explosiones y empezó a sentir el calor del
fuego que se acercaba, salió rápidamente de allí, dejando lo que tenia
entre manos. Eddie procuró hacer lo mismo.
El Buitre
intentaba aun levantarse, pero aun sentía el golpe de la viga, cuando
escuchó una explosión.
Se levantó
lentamente y miró de donde venia, para a continuación, ver una gran bola
de fuego que se acercaba hacia él.
Se cubrió
con sus alas y se lanzó a una gran pila de escombros y chatarra que había
por allí cerca justo cuando la bola de fuego se lo comió todo.
En otro
lado, Eddie seguía corriendo, intentando huir del infierno que el mismo
había provocado, cuando sintió cada vez más cerca el calor de las
llamas.
Viendo
que su fin podía ser inevitable, se cubrió con una manta ignífuga que
había traído consigo y se metió dentro de una especie de cuba de metal.
El fuego cubrió toda la zona en la que estaba, convirtiendo todo lo que
tocaba en cenizas y polvo.
Aunque
aun notaba el calor, Eddie se decidió a salir. Había sobrevivido, pero
el lugar parecía que no. Por supuesto tenia varias quemaduras, pero
bastante leves y algunas ni las notaba.
-¡Vaya
sorpresa, has sobrevivido!
Eddie
Brock se volvió y rodeado de fuego y humo, como una fantasmal aparición,
se encontraba Misterio. Sin lugar a dudas sabia hacer una buena entrada.
-Creía
que seria Octopus o Arena los que te matasen, pero parece ser que tengo
bastante suerte- Misterio se acercó a Brock rodeándole con sus brumas-.
No intentes resistirte, será rápido e indoloro.
-¿Y como
piensas matarme?- Eddie se llevó lentamente las manos a su bolsa-. ¿Haciéndome
creer que eres un gigante y aplastándome como aquella vez que lo
intentaste con Spider-Man?
-¿Pero
como lo... ?
Fue
suficiente para distraer a Misterio y que Eddie sacara de la mochila el
kali de acero que llevaba.
El primer
golpe se lo llevo Misterio en el estomago, así como los cuatro
siguientes, pero el quinto le dio en pleno rostro.
Al estar
cubierto con la mascara no le hizo nada, pero tras dos minutos de golpes,
el casco y la cara de Quentin Beck quedaron hechas añicos.
Eddie
Brock soltó el arma y salió del lugar.
Se olía
el incendio en el ambiente, pero aun así, hacia una tarde fresca y con
olores agradables, olía como a... playa. Eddie Brock se volvió de donde
provenía el olor.
-¿De
verdad creíste que moriría en el incendio?- el Hombre de Arena golpeó a
Brock con un gigantesco puño de arena. Varias costillas crujieron al
romperse.
Mientras
estaba en el suelo, sangrando por la boca, Eddie Brock solo podía pensar
en el error que había cometido al pensar que morirían todos en la
explosión y se alegro de que el puño no hubiese sido de piedra, sino
estaría muerto.
-¡Levántate,
quiero verte la cara mientras te la destrozo! ¡Quiero ver la cara del
tipo que se reía tanto mientras se tragaba un trozo de mí!
Aun con
fuerzas, Eddie sacó de la bolsa un elegante estuche metálico. Lo abrió
y cogió la pequeña pistola de aspecto futurista y apuntó al Hombre de
Arena con ella. Este se echo a reír.
-¡Jajajajajaja!
¿Qué piensas hacer con eso? ¿Dispararme agua y convertirme en fango?
-No
precisamente- Eddie apretó el gatillo y un extraño rayo blanquiazul salió
del arma, impacto en el Hombre de Arena... y le convirtió en cristal.
Extenuado,
Brock soltó el arma, su mochila vacía y se dejo caer, solo para ver como
una delgada figura con un traje blanco y azul se acercaba a él.
-Muy
inteligente lo del arma- era Electro-. No sé de donde la habrás sacado,
una vez vi como Octopus la usaba con Arena, pero te aseguró que conmigo
no va a servir.
Electro
apuntó con un dedo a la cabeza de Eddie y comenzó a concentrar energía
eléctrica.
-Sin
charlas de supervillanos ni planes maléficos. Adiós Brock.
Dispuesto
a morir, cual fue la sorpresa de Brock cuando oyó a Electro peleando con
alguien... mejor decir, siendo golpeado por alguien, exactamente, por un
par de brazos metálicos.
Octopus
siguió golpeando a Electro y cuando vio que estaba a punto de
contraatacar, golpeó más fuerte, hasta que Max Dillon pasó a ser un
simple guiñapo ensangrentado en el suelo, delante de Octavius y Brock.
-¿Está...
?
-¿Muerto?-
a Doc Ock le sorprendió la pregunta-. No señor Brock, no lo está,
aunque debo confesar que me extraña que un tipo como usted, uno de los
mayores supervillanos de la historia, un psicópata de primera, se
preocupe por una basura como Dillon. Desde que no está con su traje a
cogido humanidad, ¿me equivoco?
Octopus
ayudó a ponerse en pie a Eddie Brock con dos de sus tentáculos.
-Bueno,
ahora supongo yo que me mataras y todo eso, así que acabemos rápido- le
dijo Brock preparado para lo peor.
-¿Yo? ¿Qué
me ha hecho usted a mí?- Octopus lucia una cierta sonrisa en el rostro-.
Que yo sepa, la otra vez, usted no intentaba matarme a mí, sino a ellos y
casi lo consigue, no debería dejar un trabajo a medias.
Octopus
se posó en el suelo y cruzó los tentáculos a su alrededor, dándole un
toque terrorífico y distinguido a la vez.
-Supongo
que se preguntara por que le he ayudado- Eddie asintió, un poco mareado
aun-. Bien, esencialmente por que después del asunto Ward, en el que
estos estúpidos intentaron matarme, quería vengarme y cuando vinieron a
por mí, buscando ayuda contra usted, encontré la ocasión ideal. El plan
era cogerlos en el momento oportuno, cuando le hubieran matado, pero entre
la marcha de Kraven y la derrota de los demás a manos suyas, tuve que
cambiar de planes. Otra razón es porque, su distracción, cuando iban a
matarme, estando yo malherido, durante el asunto Ward, logró que me
salvase, por lo que, en cierta forma, le debía algo. Y la ultima razón,
es porque no me merecía la pena matarle sin sus poderes.
Eddie se
sentó sobre una caja de madera que había por allí.
-Pero
vamos, espero que alguna vez podamos enfrentarnos en un combate igualado,
en el cual vaya usted con su flamante traje alienígena, si no, no tendría
mérito el vencerle, seguro que usted sabe lo que es eso. Piense en todas
las ocasiones que ha tenido para matar a alguien por ejemplo, a Spider-Man
y no ha querido porque quería vencerle en plena forma y dígame que tengo
razón.
La verdad
es que Eddie no sabia que contestar. Tenia toda la razón.
-Una cosa
antes de que te vayas- Eddie se levantó-. ¿A que se refiere con lo de
una pelea igualada cuando tenga otra vez mi traje?
Octopus
sonrió sin intentar ocultarlo.
-Vamos
amigo, ¿acaso cree que en este mundo de supervillanos, mutantes,
superheroes y demás, es fácil dejarlo? ¿Cuántas veces habrá intentado
Spider-Man dejarlo, o el Hombre de Arena por ejemplo, o incluso el Capitán
América?
Eddie se
quedó pensativo.
-¿O
incluso yo mismo?- Octopus se quedó pensativo-. Por más que se intente
dejar esto, al final siempre se vuelve. Usted volverá al redil, se lo
aseguro. Hasta siempre y cuídese, mister... Veneno.
Y Octopus
se marchó mientras llegaban las sirenas de policia dejando a Eddie Brock
solo con sus pensamientos.
Al llegar
la policía, ya se había ido.
FIN
|