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Venganza Siniestra. Prologo
El
enfermero salió de la sala medica con el carrito de los medicamentos
lleno hasta los topes de tarros de pastillas, jarabes y demás
medicamentos adecuados, cada uno, para su correspondiente receptor.
Después
de un buen rato paseando el carrito por zonas de seguridad, armamento y
alguna que otra sala de almacenamiento, llegó por fin a la zona de celdas
de máxima de seguridad. En realidad, ese no era su destino, pero tendría
que pasar por allí para poder llegar a donde quería.
Dos
soldados, con sus relucientes armaduras verdes, le cortaron el paso antes
de que pudiera poner un solo pie cerca de la parrilla de lasers
protectores de la zona de celdas.
-Por
favor, identifiquese- ordenó el soldado de su derecha mientras el de la
izquierda observaba inerte.
El
enfermero señaló su pase personal que tenia en una de las solapas de su
bata blanca. El guardia de La Bóveda le permitió el paso, apagando antes
la parrilla de mortíferos lasers.
Empujando
el carrito y seguido por más de un par de cámaras de seguridad, el
enfermero pasó por el largo pasillo lleno de celdas de máxima seguridad
a los lados. Celdas que contenían lo peor de lo peor en cuestión de
criminales con superpoderes.
Las
normas de seguridad, dejaban claro que los trabajadores debían pasar por
esa zona rápidamente y sin mirar a los reclusos, pero Bruce, se permitió
un pequeño vistazo.
Por donde
estaba ahora mismo, a su derecha, un peso pesado como el Escorpión, que
sin su traje, siendo solo Mac Gargan, daba más pena que miedo. Uno de los
enemigos de Spider-Man según sabia Bruce.
Un rápido
vistazo a su izquierda y Bruce pudo contemplar a Gárgola Gris, villano de
segunda y recurrente de Iron Man y los Vengadores. Según había oído
Bruce, tenia el poder de convertirlo todo en piedra con solo tocarlo.
Se
acercaba al final y Bruce pudo ver a Electro, otro enemigo del trepamuros
y que alguna vez se había enfrentado a los 4 Efe y al Cuernecitos, según
había oído. No parecía tan terrible así tan quietecito en su celda,
siendo controlada su energía mediante un complejo sistema receptor eléctrico.
Otro
vistazo, le reveló al famoso Kraven el cazador, o al menos, el hombre que
ostentaba actualmente el titulo, el cual le devolvió la mirada como si le
estuviera tomando las medidas para el ataúd. A Bruce le entró un
escalofrío.
Antes de
salir, pudo descubrir, en la ultima celda de la izquierda, a Hidroman, en
una burbuja de aire que le impedía usar sus poderes y a la derecha, a la
pesadilla del lugar, a pesar de no tener poderes: Cletus Kasady.
Aun a
pesar de que ya no tenia los grandiosos poderes que el simbionte alienígena
le confería, Kasady era considerado tan peligroso que aun permanecía en
La Bóveda, uno de tantos centros que había visitado aquel asesino.
Bruce
cruzó la ultima parrilla de lasers abierta y fue a reunirse con el
responsable del actual estado de Kasady.
Tras
pasar por un largo pasillo, lleno de celdas acolchadas que ya no se usaban
y de celdas más normales para presos en otro tiempo, más normales, Bruce
llegó a la celda que buscaba.
La abrió
con la rústica llave de acero que le habían proporcionado y en su
interior, en una dura cama de cárcel y cubierto con unas sabanas sucias,
se encontraba el hombre al que había ido a llevar sus medicinas.
- ¡Vamos
Brock, levántate!- gritó Bruce pensando que estaba dormido.
El hombre
tiró al suelo las sabanas y frunciendo el ceño se dirigió a Bruce.
-¡Vaya!
¿Ya es la hora de la cena?
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