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Cuentas Pendientes 3

Peter Parker, más conocido como el superhéroe de New York Spiderman, se hallaba en aquel laboratorio donde tiempo atrás una araña radioactiva le había picado y le había transferido la proporcionalidad de su agilidad y fuerza. Pero no se encontraba solo. Frente a él se hallaba el enemigo que antes fuera conocido como Veneno, pero con la diferencia que el simbionte alienígena ocupaba el cuerpo de un nuevo huésped. Y a parte de estos dos adversarios, y ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor, dormía plácidamente un pequeño bebé. No un bebé cualquiera, si no la pequeña May Parker, la hija perdida de Peter y su antigua esposa fallecida Mary Jane Watson.

 

-Que te parece, Peter? Creías que tu pequeña retoña estaba muerta, no??- Veneno le hablaba a Peter Parker mientras éste no podía apartar la mirada del pequeño bebé. El shock de la imagen le había dejado totalmente paralizado.- Pues parece que no era así... fue muy fácil encontrarla con la ayuda del simbionte. La hallé en manos de una vieja niñera, a bordo de un barco propiedad de Oscorp!!! Vaya, quien iba a decirlo... nuestro amigo Norman estaba detrás de todo, eh? Que debería llevar entre manos?? Interesante, lástima que la niñera no fuera capaz de articular palabra alguna sin lengua ni labios, ....pero los motivos de Normie ahora no tienen ningún tipo de interés, yo tengo otros planes para tu niñita....

 

          Hasta ese momento, en que vio peligrar la vida de la pequeña May, Peter no reaccionó. Y cuando lo hizo fue de forma casi instintiva. Con un rápido movimiento desenfundó el arma que le había facilitado el profesor Charles Xavier y apuntó hacía donde se hallaba Veneno:

 

- Déjala en paz, seas quien seas!!!!!!

 

          Del cañón del aparato surgió una potente llamarada concentrada, que sin duda era capaz de acabar con el simbionte aprovechando su vulnerabilidad al fuego. Pero la reacción de su adversario también resultó ser de una ejecución maravillosa. Salto por encima de la llama, esquivándola casi sin ninguna dificultad. La llamarada acabó impactando contra los operativos electrónicos del otro lado del laboratorio. Pronto un potente incendio se formó en aquella zona de la habitación. Mientras, Veneno, al acabar la ejecución del salto con el que esquivó el disparó, incluso antes de posarse en el suelo, lanzó una telaraña orgánica a Spiderman, con la que le dejó totalmente inmóvil y pegado a una de las paredes del laboratorio. Peter Parker intentó en vano liberarse de aquella telaraña, pero era notablemente más potente que la que desprendía el simbionte cuando se hallaba unido a Eddie Brock. Todo ademán para deshacerse de ella no tenía ningún otro resultado que el inmovilizarlo cada vez más. Veneno se quedó mirando a su cautivo enemigo:

 

-Así que te intriga saber quien soy, no Peter?? Ningún problema...

 

          El Simbionte retrocedió y mostró la cara de su portador. Peter Parker la reconoció enseguida. Hacía mucho tiempo que no le veía, no sabía que había sido de él, pero nunca podría llegar a olvidar al sujeto conocido como Kaine. Era el primer clon de Peter Parker realizado por el profesor Miles Warren, alias el Chacal. A diferencia de Ben Reilly, del que se llegó a especular que era el verdadero Parker, Kaine sufrió desde prácticamente su nacimiento un proceso degenerativo que le producía terribles dolores y cicatrices por todo el cuerpo:

 

-Te acuerdas de mi, Peter?- Kaine se paseaba delante de Spiderman mostrando su cara descubierta llena de cicatrices.- No ha pasado un día sin que yo pensara en ti... en ti, en el Chacal y en Ben Reilly... o en como todos vosotros os reísteis de mi!!!! Nací siendo una perfecta creación del profesor Warren, pero pronto empecé a mostrarme como lo que soy, como un maldito clon defectuoso! Fui la vergüenza del profesor, que me humilló y maltrató hasta más no poder... juré que nadie más volvería a burlarse de mi, ni de mi ni de ningún otro que tuviera la desdicha de ser lo que yo era: una falsedad genética... Decidí, entonces, dedicar toda mi vida a protegerte a ti, al que yo consideraba que era otro clon que había conseguido arrebatar la vida que pertenecía al verdadero Peter Parker. Por eso perseguí a Ben Reilly por todo el país, intentaba alejarlo de ti, para que ocuparas el lugar al que yo nunca podría aspirar... pero incluso en ese momento, en el que pensaba que era dueño de mis decisiones, no era más que un peón...otra vez... tú eras el verdadero Peter Parker, y Ben no era más que otro clon... como yo....

 

          Kaine, visiblemente afectado, cubrió su cara de nuevo con el simbionte y volvió a mostrar las terribles fauces del engendro conocido como Veneno. Se dirigió hacía la pequeña May y la alzó sujetándola en la palma de su mano izquierda. El bebé se despertó, pero no dio ninguna muestra de miedo ni inquietud. Peter Parker no paraba de moverse para intentar liberarse de la telaraña orgánica que lo retenía inmóvil. Kaine se giró hacía Spiderman, mientras el incendio provocado por el disparo errado se iba propagando por todo el fondo del laboratorio:

 

-Juré que nadie más volvería a reírse de mí, y que si yo no podía ser Peter Parker, nadie lo sería. Odiaba todo lo que era, y odiaba lo que Peter Parker representaba. Y para acabar con Parker, debía acabar con todos los suyos. Anhelaba destruirlo, ....destruirte. Pero la verdad es que no me decidí a hacer nada hasta que el simbionte me encontró... el vino a mí y me dio las fuerzas necesarias para hacer lo que debía...

 

-Déjala, maldito... déjala en paz... ven a por mi!!! Yo soy Peter Parker!!!!

 

          Veneno silenció a Spiderman lanzándole otro trozo de telaraña orgánica directamente a la boca:

 

-Me costó mucho el acabar con Mary Jane... en cierta manera yo también la quería, ...o la quise. Llegué a dudar, en el último momento no me creí capaz de hacerlo. Pero por suerte al final el simbionte me dio la fuerza de voluntad necesaria, sin su ayuda me habría dejado llevar por falsos sentimentalismos ... pero con tu pequeña May es diferente. A ella no me une nada, no es parte de mí... de nuestro pasado...

 

          Kaine se quedó mirando fijamente a la niña mientras retrocedía el brazo lo suficiente como para coger el suficiente impulso para atravesarla. En aquel momento Veneno dudó, vaciló. Una temible garra punzante y azulada se encontraba dispuesta a empalar a la pequeña May justo en el centro de su pecho. Pero Kaine no pudo hacerlo. No podía concebir el acabar con un indefenso bebé. Su moral, sus valores no se lo permitían. En aquel instante se dio cuenta de lo que le había hecho a Mary Jane. Quizás no fuese su verdadero pasado, pero él recordaba haber amado a esa mujer. Y quizás no fuesen sus propios pensamientos, pero se horrorizaba al pensar lo que había estado a punto de hacer en aquel preciso instante. El simbionte volvió a retroceder y  mostró la cara de su portador. Kaine sollozaba y la voz le temblaba. Dejó a la pequeña May suavemente en el suelo, y miró hacia donde se hallaba aún un inmóvil Spiderman:

 

-Lo...lo siento mucho Peter... Cuida mucho de Tía May.

 

          Y tras decir eso Kaine, de un solo salto, se lanzó justo en medio del terrible incendio que cada vez quemaba con más agresividad. Un impresionante fogonazo le recibió, y en aquel momento ambos, el clon y el simbionte, dejaron de existir. La telaraña orgánica que apresaba a Peter cedió al haber perecido su cuerpo matriz. Parker se abalanzó rápidamente hacia donde Kaine había dejado a su hija, la abrazó fuertemente contra su pecho y rompió a llorar. No podía creerlo, había recuperado a la pequeña May. Mary Jane estaría tan feliz. Peter se hallaba sumido en sus propios pensamientos, una mezcla extraña de felicidad y desesperación. Tan solo reaccionó cuando el calor se tornó del todo insoportable y la integridad de ambos corría serio peligro. Con su hija en brazos se dirigió hacía la cercana puerta de salida, y fue en el mismo momento, en que dio la espalda al incendio, cuando su sentido arácnido se volvió loco. Se giró de golpe, tan solo para ver como des del centro del mismo fuego se les abalanzaba un medio moribundo simbionte alienígena carente de portador:

 

-Paaaaaarrrrrrrrrrrrrrrkkkkkkkkkkkkeeeeeeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrrrr............

 

          El impacto fue de lo más agresivo. Peter cayó al suelo tras el encontronazo con el ente extraterrestre, y cuando se reincorporó se quedó totalmente descolocado al ver la escena que se hallaba frente a él. El simbionte se había lanzado contra ellos para intentar ocupar el cuerpo de su huésped original. Pero, aturdido por el fuego y el calor asfixiante, su desconcierto le llevó a confundirse de “Parker”. En aquel momento el simbionte luchaba por llegar a fusionarse con el cuerpo de la pequeña May Parker Watson. Otro bebé cualquiera no hubiese resistido ese impacto, pero May era especial. Opuso mucha resistencia, pero su diminuto cuerpo no era capaz de asimilar una simbiosis de esa magnitud. Peter observaba el suceso sin saber como reaccionar, se movía inquieto a un lado y a otro mientras sus gritos de dolor se mezclaban con sus llantos de desesperación. El pequeño cuerpo de May no paraba de convulsionarse, hasta que llegó el momento en que se quedó quieto del todo, y entonces Peter supo que todo había acabado. Que la había vuelto a peder:

 

-Nooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!

 

          De rodillas, al lado del inerte cuerpo de su hija, el superhéroe conocido como Spiderman había tocado fondo. Nunca había sentido un dolor tan fuerte como aquél. En el mismo día había perdido a la mujer que amaba y a la hija que creía muerta. El simbionte reaccionó rápido de su frustrado intentó de poseer el cuerpo de la pequeña May y se abalanzó hacía Peter Parker. Rápidamente Spiderman se vio cubierto de una sustancia azulada, había empezado el proceso de simbiosis... pero algo funcionaba mal. Peter no podía parar de pensar en lo que había pasado en aquél último día, se acordaba de Eddie Brock, de Kaine, de Ben Reilly... y sobretodo de Mary Jane y de May. El simbionte no conseguía unir su propia biología con la del cuerpo de Peter, no lograba acomodarse a su nuevo huésped. El ente alienígena se removía inquieto por todo el cuerpo de su víctima sin lograr mantener una posición de cómoda dominación. En el caso de Eddie Brock y en el de Kaine lo que hacía fuerte la unión simbiótica era el odio que ambos, portador y simbionte, compartían hacía Spiderman, en ese momento el odio de Peter Parker solo tenía un objetivo: El simbionte alienígena que le estaba intentando poseer. Esta incongruencia era demasiado fuerte, el ente alienígena no era capaz de procesarla, y eso imposibilitó por completo una definitiva simbiosis. Ante la imposibilidad repetida del intento de poseer a Peter Parker, el simbionte abandonó su cuerpo. Se arrastró por los pies de su anhelado huésped, recorrió pocos metros a duras penas y cayó fulminado. No volvió a moverse. Peter no dedicó ni una sola mirada al ente alienígena que acababa de perecer a poca distancia de él. Se puso en pie, se acercó al cuerpo de su hija fallecida y lanzando una telaraña escapó justo a tiempo antes que todo el laboratorio se viera cubierto en llamas.

 

 

 

          Spiderman se balanceaba entre grandes edificios sujetando tiernamente el cuerpo de la pequeña May con su brazo derecho, pegado a su pecho. El dolor le ardía en las entrañas. Vagó durante muchas horas paseando a su hija por entre los altos rascacielos de Nueva York, pensando que hacer. No podía hacer público el hallazgo ni su muerte a manos de Veneno sin desvelar muchos detalles de su doble vida secreta. Pero May se merecía una sepultura digna que le permitiera dignificarla y honrar su recuerdo. La decisión final adoptada le pareció la más lógica. Sigilosamente Peter Parker entró en un céntrico edificio de la ciudad. En aquellas altas horas de la madrugada se encontraba totalmente vacío. Una vez orientado se dirigió hacía su objetivo. En el centro de una enorme sala, escasamente iluminado, se hallaba un delicado ataúd de madera pulida. Peter se encontraba en la funeraria. Abrió cuidadosamente la caja de pino que tenía frente a él. En su interior descansaba el cuerpo de la malograda Mary Jane Parker Watson. Peter depositó tiernamente el cuerpo de su hija sobre el pecho de su antigua esposa. Besó a ambas en la mejilla y volvió a cerrar el ataúd. De rodillas, apoyado encima de la caja, rompió a llorar. No se le ocurría mejor lugar para dejar descansando a su hija que junto a la mujer que más había amado en toda su vida.

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