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The Amazing Venom 11

La cosa gris que se alzaba frente a él y que minutos antes había sido Eval, sonrió con una larga hilera de largos y mortales colmillos llenos de sangre.

         -¿No nos dice nada sobre nuestro nuevo aspecto, señor Brock?

         Eddie Brock fijó la vista atentamente en aquella criatura. Calculó que sería del mismo tamaño que él cuando se transformaba en Veneno. Era todo gris y poseía garras en manos y pies. Su cabeza era la de un reptil y la cara parecía chata. Dos pequeños cuernos adornaban la parte superior de la cabeza de aquella monstruosidad.

         -¿Eval?- Eddie aun no podía creer que aquel ser fuera el hombre que días antes era el que le había recogido en el desierto.

         El ser levantó las manos en actitud burlesca.

         -¡El mismo que viste y calza! O mejor dicho, que mata y mutila- el monstruo se quedó pensativo-. Disculpa si parezco confuso, pero hace tiempo que no podía moverme, ni hablar, ni comer, ni siquiera matar y necesito acostumbrarme de nuevo.

         -Mira, si aun sigues ahí Eval, tranquilízate- Eddie intentaba hablarle con cuidado, no pensaba en absoluto pelear si había otra solución-. Podemos ayudarte.

         Una horrible risa proveniente del monstruo retumbó en la cueva.

         -Querrás decir que nos ayudareis- el monstruo flexionó los músculos-. Ahora somos dos y estamos unidos, hoy... y siempre.

         Eddie vio como la criatura comenzaba a avanzar hacia él.

         -Sé que Eval está ahí dentro, así que déjalo li...

         La cara del monstruo se retiró, dejando paso a la de Eval, el cual sonrió a Eddie Brock con un gesto que le hacia más terrorífico que el monstruo en que se había convertido.

         -No lo entiendes Eddie. Esto es lo que quería. Buscaba el poder, pero el poder me encontró a mi- la cara demoniaca se formó de nuevo sobre la de Eval-. Ahora nosotros somos Eval.

         El ex-periodista frunció el ceño. Había intentado dialogar como una persona civilizada y había fallado. Era la hora de hacerlo por las malas.

         -No eres el único que está unido a un poder superior- el traje viviente comenzó a cubrir por completo a Eddie, convirtiéndole en Veneno-. ¡Nosotros somos Veneno!

 

         THE AMAZING VENOM

 

Nº 11: MUERTE Y OSCURIDAD

 

         Veneno se lanzó de golpe contra Eval, pero este fintó de forma sorprendentemente rápida, chocando Veneno con la dura pared de la cueva. Fue a incorporarse, pero se encontró delante suya a Eval, el cual comenzó a golpearle rápidamente, como si fuera más una ametralladora que un hombre... o un demonio.

         Sin poder reaccionar siquiera, Veneno lanzaba puñetazos sin objetivo, esperando, sin conseguirlo, darle con alguno a su enemigo y que este retrocediera. Una patada bien dirigida al estomago del monstruo, hizo que este se apartase varios metros, los cuales aprovecho Veneno para contraatacar.

         La unión de hombre y simbionte se lanzó nuevamente contra el monstruo gris, el cual reaccionó rápidamente con un puñetazo que lanzó de nuevo a Veneno contra la pared.

         “Debemos tener cuidado, es muy rápido”, pensaba Veneno viendo acercarse al monstruo.

         De un salto, Veneno se colgó del techo, esquivando la embestida de Eval, para, a continuación, agarrarlo con varios zarcillos del simbionte y comenzar a golpear las paredes con él. Con varios movimientos de sus garras, Eval se liberó de la presa de su enemigo.

         -¡Baja de ahí, estúpido!- gritaba el demonio a Veneno, el cual estaba momentáneamente a salvo en el techo-. ¡Esto es lo más divertido desde aquella noche con esas siamesas!

         Veneno lanzó una red de telaraña a Eval, inmovilizándolo por el momento.

         -¡Quítame esta cosa asquerosa, periodista fracasado!

         Eso encendió totalmente a Veneno, el cual bajo de una voltereta e incrustó un rodillazo en el estomago de la bestia gris, lanzándolo por los aires y librándolo de la telaraña.

         -¡Ahora que estamos libres vamos a comerte el... !

         Un puñetazo en plena cara, dejó al monstruo sin palabras. Otro en el estomago, lo dejó sin respiración. Otros dos más en plena boca, hicieron volar varios dientes del monstruo, que al instante comenzaron a regenerarse. Una patada con voltereta, lanzó a Eval por los aires, cayendo dolorosa y ruidosamente en el duro y frío suelo de la cueva.

         Eval se levantó con un quejido.

         -¡Esto sí que es diversión!- el demonio rió de forma escandalosa.

         -¡Te vamos a dar diversión, maldito pirado sin cerebro!

         Veneno se lanzó nuevamente hacia Eval, pero esta vez, esquivo el puñetazo que le tenia preparado su enemigo y golpeo fuertemente en el cuello, haciendo escupir sangre al monstruo. Otro fuerte puñetazo en plena cara, desgarró parte de la cara demoniaca, dejando a la vista la de Eval, que presentaba un claro gesto de dolor. Veneno lo tiró a suelo y se arrojó encima, mientras veía como el polvo gris que había visto al transformarse Eval, cubría de nuevo las partes donde se podía apreciar al verdadero Eval.

         -¡¿Esto es lo que querías, asqueroso asesino?!- Veneno, rabioso y sin control, golpeaba a Eval de tal forma, que la cueva retumbaba, aunque apenas parecía hacer mella en el monstruo, pues se regeneraba cada vez más rápido-. ¡Cuando acabemos con vosotros, colgaremos vuestras pieles en  nuestro salón, como recordatorio de que nadie mata a inocentes en nuestra presencia!

         Un fuerte cabezazo hizo parar momentáneamente a Veneno. Fueron solo unos segundos, pero los bastantes para que Eval pudiera contraatacar de una manera que Veneno no esperaba: le mordió un brazo.

         -¡¡Aggghhhhh!!- chilló Veneno agarrándose la parte mordida de su brazo izquierdo y apartándose de la horrible criatura causante de su herida.

         Veneno cayo al suelo sangrando abundantemente por el brazo, mientras Eval se levantaba, sonriente y con trozos de carne, humana y simbionte, entre los dientes.

-Parece que sabes dar- Eval sacudió una patada en plena cara a Veneno, arrancándole parte del simbionte y dejando a la vista parte del rostro de Eddie-, pero no creo que sepas recibir.

         Otra patada de Eval, estrelló a Veneno contra una de las paredes de la cueva, de tal forma, que saltaron numerosas piedras del lugar donde se había estrellado Veneno, el cual no tenia apenas tiempo de regenerarse.

         “Es muy fuerte. Tendremos que pensar otra manera de vencerle”

         Veneno veía entre el polvo levantado como el monstruoso Eval se acercaba hacia él, lentamente, disfrutando el momento.

         “Si sobrevivimos, claro está”

         Lanzando una telaraña al techo y balanceándose con las pocas fuerzas que aun le quedaban, Veneno intentó escapar, pero no fue lo bastante rápido. Solo tuvo tiempo de proferir un pequeño gemido al darse cuenta de que Eval le había agarrado de una pierna, antes de sentir la dura roca del suelo contra su cara.

         -¿Sigues consciente, Veneno?- Eval sonreía divertido ante su enemigo, mientras golpeaba el suelo con él, una y otra y otra vez-. Será mejor que estéis despiertos, no nos gustaría que os perdieseis lo que vamos a haceros.

         Eval siguió destrozando el suelo de la cueva, cada vez más fuerte, con Veneno, el cual no conseguía reaccionar.

-Y pensar que llegue a creer que podíamos ser buenos amigos- Eval paró de golpear a su adversario-. ¡Como pensar, que este simpático hombre, era en realidad el supervillano psicópata conocido por la mayoría como Veneno!

         Cogió el cuello de Veneno y lo alzó delante de él.

         -¿Pensabas traicionarme, Eddie?- una mueca de fingida preocupación apareció en el rostro inhumano del monstruo-. ¡Oh! Perdona, enseguida nos ponemos con Eddie.

         De un puñetazo, con la garra que le quedaba libre, Eval terminó de arrancar el simbionte que aun le cubría la cara a un destrozado Eddie Brock.

         -Ahora- el rostro gris del demonio se retiró dejando a paso al autentico Eval-. Hablemos como personas humanas y civilizadas, ¿de acuerdo?

         Eddie Brock parecía estar diciendo algo entre dientes.

         -¿Qué dices, Eddie?- Eval acercó la cara de Brock a su oído-. Háblame al oído Brock, se ve que la paliza que te hemos dado te ha dejado mudo o algo parecido.

-Te... vam... te mataremos- murmuró Eddie Brock con las pocas fuerzas que le quedaban.

         Eval frunció el ceño, claramente enfadado. Cuando el rostro demoniaco le cubrió nuevamente la cara, el enfado se hizo patente.

         -Eso no nos ha gustado ni una pizca, Eddie- Eval levantó nuevamente la garra-. ¡Sois vosotros los que moriréis!

         Con una velocidad increíble, Eval clavó la mortal garra en el estomago de Veneno, haciendo que Eddie escupiera sangre a borbotones. Eval sonreía, mientras agarraba la ensangrentada cara de Eddie Brock.

         El ahora demoniaco Eval, tiró con fuerza a Veneno hacia el otro lado de la cueva y chupeteo la sangre que le manchaba el brazo.

         -¡Uhmm! ¡Sabe a pollo! ¡Jejejejeje!

         Lentamente, salió de la cueva, camino del exterior, sin prestar atención a su derrotado enemigo, el cual se desangraba lentamente donde lo había dejado. Si se hubiera quedado unos instantes más, se habría dado cuenta de que el simbionte ya comenzaba a curar las numerosas heridas de su amado Eddie Brock.

 

         Ricardo y Nick se acercaron temblorosos y aun doloridos por el ataque de aquel monstruo negro, Veneno, a la grieta por donde un buen rato antes, habían entrado sus compañeros acompañando a su jefe, Anthony Oswald Eval.

         -¿Crees que ese monstruo les habrá hecho algo?- preguntó Nick en voz alta, más para si mismo que para su compañero y refiriéndose a Veneno.

         -Yo que sé- Ricardo se apartó un poco de la grieta-. Lo único de lo que estoy seguro es que esos gritos y golpes eran de una pelea y de las buenas.

         Ricardo comenzó a apartarse cada vez más de aquel lugar que le daba tan mala espina.

         -¿Qué vamos a hacer ahora?- Nick estaba cada vez más asustado-. Es decir, ¿y si ese tipo, esa cosa o lo que sea, ha matado a todos?

         -Pues seguimos con el plan de emergencia- Ricardo señaló a los jeeps que se podían ver de lejos-. Colocamos las cargas de dinamita, lo volamos todo y volvemos a Los Angeles con las señas que nos dio el jefe para poder cobrar.

         -¿No seria mejor coger algunas armas, entrar dentro y descubrir lo que ha pasado?

         Ricardo le echó una mirada de impaciencia a su compañero y comenzó a dirigirse hacia los jeeps cuando un sonido de pasos provenientes de la gruta, hizo que ambos hombres se quedaran donde estaban. Eval salió de la gruta, con grandes manchas de sangre por todo el cuerpo y extrañamente sonriente.

         -¿Qué tal chicos?

         La primera reacción que tuvo Ricardo fue la de coger uno de los jeeps y salir corriendo de allí, pero decidió hacer caso omiso a sus instintos y obedecer a la razón. No tendría tiempo de arrepentirse.

         -Señor... Eval- Ricardo se acercó a su jefe-. ¿Está usted bien?

         Eval rió en voz alta y palmeó la espalda de sus subordinados.

-¡Nunca hemos estado mejor, muchachos!- Eval acercó a sus hombres más hacia él-. ¿Y vosotros chicos?

         Tanto Nick como Ricardo se fijaron en la extraña forma de hablar que tenia... y aquella horrible sonrisa.

         -Hemos oído extraños ruidos desde aquí- Nick parecía el más interesado en saber lo que había ocurrido allí dentro-. Ruidos de lucha, ¿verdad Ricardo?

         Este asintió, confirmando lo que había dicho su compañero. Comenzó a notar grandes perlas de sudor cayendo por su frente y noto que no era el sudor típico del calor. Era un sudor frío de nerviosismo... y miedo.

         -¡Nahhhhhh! Una pequeña peleilla sin importancia.

         Ninguno de los dos hombres se atrevió a preguntar más sobre el asunto.

         -¿Qué hacemos ahora, señor Eval?- preguntó Nick notando que no podía dejar de temblarle las manos al contacto con aquel hombre que decía ser Eval.

         -Tenemos un par de ideas, pero esa peleilla nos ha abierto el apetito- un extraño polvo gris comenzó a surgir de Eval, a cubrirlo y transformarlo-. ¿Ponéis la mesa? ¡Jajajajaja!

         Eval no paró de reír mientras arrancaba de un bocado el cuello de Nick y destripaba en una milésima de segundo a Ricardo.

         Después de comerse los restos de sus subordinados en escasos minutos, el monstruo Eval destruyó parte del campamento y se perdió caminando en la lejanía. Todos sus movimientos fueron observados por un hombre que agradeció de todo corazón, que aquel monstruo no se hubiera acordado de los jeeps con las armas.

         Veneno se despertó encima de un gran charco de su propia sangre, toda derramada tras la terrible pelea con Eval. Poco a poco se puso en pie con las pocas fuerzas que le quedaban. El simbionte casi había terminado de regenerar por completo todas las heridas sufridas durante la pelea.

         -Esa cosa... Eval, nos ha dado bien fuerte, ¿eh, mi amigo de las estrellas?

         “Te lo avise, pero no llegaste a tiempo”

         Veneno se quedó parado, apoyado en una de las paredes del muro y recuperando el aliento. Solamente el levantarse, le había cansado muchisimo.

         -Todo ese rollo de hace un rato, todos esos mensajes crípticos, incluso los sueños... ¿Fueron avisos contra Eval?

         El simbionte no respondió.

         -Déjalo, averiguare más tarde lo que de verdad querías decirme y por que se supone que ahora ves el futuro o algo así- Veneno comenzó a caminar lentamente hacia la salida de la cueva, apoyándose continuamente en las paredes-. Ahora tenemos que seguir a ese animal, pensar una nueva estrategia y detenerlo.

 

         Lejos ya del campamento, Eval parecía contemplar absorto todo lo que le rodeaba, a través de sus nuevos ojos rojos. Era como si se hubiera abierto un nuevo mundo para él. Captaba el más mínimo ruido del más insignificante insecto, podía hasta sentir a cada animal, cada planta, cada cosa viva que le rodeaba. Y lo más curioso es, que cuando pensaba en cosas vivas, unas inmensas ansias de matar le dominaban.

         De repente, un extraño olor le llegó desde lejos. Un olor, que para el propio Eval, le era bastante familiar. Olor a gasolina. Ruido de gente, de monedas, olor a sudor, una familia...

         -Una gasolinera, por aquí cerca.

         “¿Hay vida en ese lugar?”, preguntó una extraña voz en la cabeza de Eval. Este sonrió.

         -Mucha vida, amigo mío. Mucha vida.

 

         Veneno cayo de rodillas justo cuando acababa de salir de la gruta, que en este recorrido le había parecido inmensa. Reconoció por las ropas, lo que quedaba de los tipos que habían intentando matarle hace un buen rato, los enviados por Eval cuando este descubrió que era Veneno y no solo el amable Eddie Brock.

         -Tenemos que detener a ese monstruo, no puede salir impune de todo esto.

         -Eval está bastante acostumbrado a salir impune de muchos de los errores que comete- Cole Golden se acercó a Veneno con una mirada de cansancio en la cara-. Y tu no eres el más apropiado para llamar monstruo a nadie, ¿me equivoco?

         El simbionte se retiró, dejando paso a unas ropas mucho más normales. Las heridas de Eddie Brock estaban totalmente curadas.

         -Sígueme- Cole se dirigió a su tienda, seguido de cerca por Eddie Brock-. No pareces tener buena pinta. Te daré algo de agua.

         Los dos hombres entraron en la tienda de Cole Golden, el cual le pasó de una pequeña nevera portátil, una botella fría de agua a Brock.

-No tenemos tiempo para charlas, Cole- dijo Eddie tras acabarse la botella en dos tragos-. Ese monstruo ha matado a mucha gente y seguirá matando a menos que le detengamos.

         Cole dio un pequeño trago de otra botella que había sacado para él.

         -Tranquilo, “héroe”. Ya he comprobado con quien nos enfrentamos. Esa cosa se comió a Nick y Ricardo tras jugar con ellos y todo eso delante de mis narices.

         -¡Mas razón para ir por él ahora!- Eddie estaba impaciente por la revancha-. ¡Y aun más ahora que nos cree muertos!

         -Sí, estas tu como para enfrentarte a él ahora- Cole sonrió de forma cínica-. Además, como si enfrentándote ahora con él, te fuera a ir  mejor que allí dentro.

         Eddie Brock agachó la vista, algo avergonzado por su derrotada. El simbionte se quejó en la mente de Brock, haciendo participe a Eddie de que él, también estaba cansado.

         -De acuerdo, por ahora lo haremos a tu manera, Cole, aunque no sabemos que tienes que ver tú en todo esto- Eddie se acomodó todo lo que pudo en su silla plegable-. Cuéntanos tu historia y la razón de que te hagamos caso.

         Cole hizo un gesto negativo con la mano. Tenia aspecto de estar cansado y se notaba que la visión de aquel monstruo que antes era su jefe y su amigo, comiéndose a dos hombres inocentes, le había trastornado de alguna manera.

         -Primero cuéntame tú la tuya- inclinó la cabeza hacia la salida de la tienda-. No tengo ni idea de lo que ha pasado allí fuera. En esa gruta.

         -De acuerdo, te lo contaremos... mejor dicho, te lo contaré, la pelea con Eval y el curar mis heridas ha debilitado bastante a mi simbionte.

-¿Está viva esa cosa?- Cole parecía interesado en el simbionte-. Quiero decir, sé quien eres y lo que haces. Te reconocí en cuanto te recogimos, pero... ¿Esa cosa está viva?

         Eddie se sorprendió de escuchar que desde el primer día le había reconocido, pero decidió ir a por lo importante. No tenían mucho tiempo.

         -Luego te contaré algunas cosas sobre mi simbionte... sobre nosotros.

         -De acuerdo, cuéntame primero lo que pasó allí dentro, antes de que ese monstruo este lo suficientemente lejos como para huir.

         Eddie sonrió por dentro, contento de ver la determinación de su nuevo compañero.

         -Poco te puedo contar- Eddie Brock recordó cada momento-. Entramos en la cueva y ya estaban todos muertos, despedazados y en medio de todo aquello, Eval, sonriente como siempre y cubierto de sangre. Después se transformó en esa cosa gris y luchamos. Creímos que fuera lo que fuese en lo que se había convertido, estaría desorientado y débil, pero nos equivocamos y pagamos las consecuencias en forma de gran paliza por parte de mister demonio gris.

         Cole asintió. Podía imaginarse el resto.

         -Mi simbionte curó mis heridas lo mejor que pudo, aunque eran bastante feas y salimos como pudimos de allí. Te encontramos y aquí estamos.

         -Ya veo- Cole parecía pensativo.

         -Ahora cuéntanos tu- Eddie sacó de sus pensamientos a Cole Golden-. ¿Qué relación tienes con Eval?

         -¿Crees que conociendo a esa psicópata podrás detenerle?

         Eddie se encogió de hombros.

         -Quizás ese fuera el fallo. Le atacamos sin conocer demasiado al hombre. Si nos cuentas lo que sabes sobre Eval, seguramente encontraremos una forma de vencerle, por muy fuerte que sea ahora- Eddie se inclinó hacia Cole-. Eres su amigo, ¿no?

         Cole negó con la cabeza, aun ensimismado en sus pensamientos.

         -Lo era, hace ya tiempo. Es una larga historia.

         -Tendrás que resumirla.

         -De acuerdo- Cole miró fijamente a Brock-. Nos conocimos hace ya bastante tiempo en la Universidad. Yo hacía mi primer año de Historia, mientras que él, hacia Derecho. Nos conocimos una mañana en la cafetería de Derecho y fuimos amigos desde entonces. Solo nosotros dos nadie más. Siempre él, tan simpático, amable, extrovertido, abierto a la gente y yo, el chico tímido, excluido, apartado y algo arrogante.

         Eddie Brock hizo un gesto hacia el reloj de Cole.

         -Más rápido, no es que no me interese, pero se nos va a escapar.

         Cole asintió, con una cara más cansada aun.

         -Yo me licencie en Historia y más tarde hice varios cursos de Arqueología, mientras él terminaba sus numerosas carreras. Con el tiempo fuimos perdiendo el contacto, hasta que al final prácticamente solo hablábamos por negocios. Yo tengo dos museos de historia antigua, uno en Washington y otro en Los Angeles.

         A Eddie se le encendió una bombilla en la cabeza.

         -¿Los museos Golden?

         -Los mismos- Cole sonrió de forma amargada-. Tengo esos museos gracias a las ayudas monetarias de Eval, pero nunca me pidió que le devolviera el dinero, ni siquiera por los trabajos que le hacia. Siempre me pagaba de forma puntual y alguna que otra vez añadía un extra.

         -¿Qué clase de trabajos?- Eddie se esperaba algo ilegal, acorde con la fama que había sobre Eval.

         -Nada importante- Cole contabilizó con los dedos-. Algunas ayudas para identificar algunas antigüedades, traslado de objetos antiguos, pero sobre todo me pagaba por hacer de guía en muchas de sus expediciones. Todas ellas en busca de objetos que encantarían a Indiana Jones.

         -Me hago una idea- Eddie pensaba en el Santo Grial, la Sabana Santa... -. Continua.

-La mayoría de las veces eran objetos muy normales y que podría encontrar cualquier arqueólogo perfectamente versado sobre el tema y la zona, ya sabes, algunas vasijas romanas de incalculable valor, armas griegas, etc- se le notaba que le costaba hablar sobre su relación con Eval-. Pero un par de veces me mandó a buscar nada más y nada menos que el escudo de Perseo, ya sabes, con el que Perseo se enfrentó a la Medusa o algo así.

         Eddie asintió rápidamente.

-Yo acepté de todas maneras, me venia bien el dinero, pero después de eso ya no volví a saber de él.

         -¿Encontraste algo?

         Cole le miró como si estuviera loco.

         -¡No! Ni pensaba que pudiera existir algo así, pero hice las expediciones de todas formas y como te digo, no nos volvimos a ver, hasta hace dos meses, cuando me llamó muy alterado para decirme que reuniera una expedición para ir a buscar un extraño cofre que podría dotar a su dueño de poderes místicos o algo así.

         -El cofre del Submundo.

         -Exacto- afirmó Cole-. Yo me negué, pero la cifra que pagaba era tan astronómica que no pude resistirme, además, notaba que está vez era diferente. Eval me pareció diferente, sobre todo cuando dijo que iría él mismo con nosotros. Eso me hizo decidirme y por unos momentos crei que de verdad podría existir un objeto así.

         Cole agachó la cabeza.

-Pues acertaste de pleno- Eddie Brock apoyo una mano, de forma amistosa sobre los hombros de Cole-. Pero no debes pensar que es culpa tuya. Ese tipo hubiera llegado aquí contigo o sin ti.

         “No. Tu le hubieras podido detener”

         Eddie creyó oportuno no ponerse a discutir con el simbionte, que en ese momento parecía estar más despierto que nunca.

         -Yo conduje a ese cabrón hasta aquí, así que yo le detendré- Cole se levantó-. Es culpa mi y es mi responsabilidad.

         Eddie Brock se plantó frente a Cole.

         -Te ayudaremos, sobre todo porque no pudimos detenerle cuando tuvimos la oportunidad- Brock sonrió-. Además, nos debe la revancha.

         Cole Golden asintió y se dirigió, seguido por Eddie, a los jeeps con las armas.

         -¿Y las armas?

         -Eran por precaución- Cole quitó las lonas que cubrian las numerosas armas-. Cole creía que era buena idea traer algo de potencia extra, por si acaso lo que saliera del cofre se volvía contra él.

-En vez de eso, le ha poseído.

         -No lo creo amigo, no lo creo- le contestó Cole-. Creo que es más bien al contrario.

         Eddie se acercó a Cole, observando de paso las armas.

         -¿Hay algo que no me hayas contado?

         -Por supuesto, pero te lo contaré mientras me ayudas a prepararlo todo.

 

         -Vamonos niños- susurró el padre a sus hijos, los cuales se quedaron mirando patidifusos al hombre cubierto de sangre que pasaba a su lado en ese momento.

         Eval guiñó un ojo de forma divertida a unos de los niños, que rió por lo bajo mientras su padre se lo llevaba con esfuerzo.

         “¡Un niño! Que delicia”

         La voz que había empezado a escuchar después de que aquel polvo gris le cubriera, se hacía cada vez más nítida y más clara.

         -Tranquilo, a donde vamos hay montones de niños- dijo Eval entrando en la tienda de la gasolinera y dirigiéndose al joven dependiente que tardó en contestar debido a la sorpresa de ver un hombre cubierto de sangre entrar en el establecimiento de forma tan tranquila y pausada.

         -Perdone señor, ¿está herido?

-De ninguna manera mi joven amigo- Eval cogió una chocolatina del mostrador, la abrió y comenzó a comérsela ruidosamente.

-Por favor señor, no haga eso- los demás clientes que había en la tienda comenzaron a prestar atención a la escena-. ¿Piensa pagarlo al menos?

         Eval pusó una cara cómica, acompañada de una de sus siniestras sonrisas.

         -¿Tengo que pagar lo que coma aquí?- comenzó a reír-. ¡Pues tendré que sacar mi talonario! ¡Jajajaja!

         Los gritos de las personas que allí había resonaron en los oídos del padre de los niños cuando ya estaba lejos de allí.

 

         Cole cargó algunas bolsas más en uno de los jeeps y subió al volante. Eddie Brock se sentó a su lado.

         -Cuéntame más sobre Eval- Eddie miró seriamente a Cole-. No creo que me hayas contado todo lo que sabes.

         Cole metió la llave del coche en su ranura y se dispuso a arrancar.

         -Como te dije antes, Eval era amable, interesante, atractivo, buena persona... una buena persona hambrienta de poder.

         -No vas solo a por él simplemente por una cuestión de culpabilidad o responsabilidad con respecto a lo que se ha convertido, ¿verdad?.

         Cole negó lentamente con la cabeza.

         -Ese monstruo, disfruta teniendo poder y teniendo a todos bajo su control- Cole miró a Eddie sonriendo de forma amargada-. Terminando ya la carrera de Derecho, Eval se había hecho una muy buena amiga, una chica encantadora. Yo también la conocía y también eramos muy buenos amigos. Lo único malo que tenia, es que había llegado al final de la carrera gracias a copiar de los exámenes de Eval y a que este le hacia los trabajos. No la culpaba y menos sabiendo que tenia unos padres que cuidar y un hijo que alimentar, así que hacia lo que podía y Eval la ayudaba bastante y sin pedirle nada a cambio, hasta la ultima semana de los exámenes finales.

         Cole quitó las llaves del coche.

         -Todo fue normal. Eval se dejó copiar y le hizo un grandioso trabajo de fin de carrera a nuestra amiga. Todo iba bien, hasta que me llamó mi amiga, llorando y a punto del suicidio. Eval le había hecho mal el trabajo y había acudido al rector para acusarla de copiar.

         Eddie Brock abrió los ojos, sorprendido.

         -A ella la expulsaron de la carrera y no pudo matricularse de nuevo. Creo que ahora mismo trabaja en un bar de carretera, a veces se droga y en sus ratos libres ejerce la prostitución para poder seguir manteniendo a su hijo.

         Cole metió de nuevo las llaves y arrancó el motor.

         -Todo esto me lo contó el mismo Eval, sonriendo como solo él sabe sonreír y diciéndome que había disfrutado con la sensación de poder que ella le había dado esos años, dependiendo de él para superar exámenes y cursos, pero se había aburrido, así de simple- Cole parecía estar a punto de llorar-. Por esa misma sensación de poder me ayudó con mis museos, por esa misma sensación de poder lleva puesta ahora mismo esa cosa gris...

         Cole metió la primera marcha y arrancó el coche.

-...y por esa misma razón se acostó con mi mujer en lo que debería haber sido mi noche de bodas.

        

         Eval salió de la tienda, aun más cubierto de sangre que antes y terminó la chocolatina de un solo bocado.

         “El chocolate es bueno”

         -Y esto también, amigo- respondió Eval escupiendo uno de los ojos de un cliente obeso que se había escondido detrás de los surtidores-. ¡Vamos a por más!

 

         -Bueno, ahora sabemos que es lo que busca Eval: poder- Eddie Brock intentaba cambiar de tema, se notaba que todo eso estaba afectando a Cole-. Ya tiene poder, ahora hay que saber como lo quiere utilizar.

         -No tengo ni idea.

         -¿Sabes algo más sobre esa cosa gris que lo cubre?

         Cole negó, encogiéndose de hombros.

         -Poco más de lo que sabes tu. Había leído en uno de los numerosos escritos sobre el cofre que tenia Eval, que la cosa que estaba allí dentro saldría con hambre de algo, pero no sabría decirte...

         “Almas”

         Eddie prestó atención a lo que le decía el simbionte, sintiendo la mirada atenta de Cole.

         -¿Te pasa algo, Brock?

         -Almas.

         -¿Qué?

-Esa cosa, ese monstruo, ese demonio, sea lo que sea, busca almas. Creemos que eso es lo que le da sus energías.

         Cole agarró fuerte el volante mientras sonreía. Se acordaba de algo.

         -¡Tienes razón! Una vez leí, que a esa cosa, o lo que hubiera en el cofre, se la llamaba la “Traga-almas”, el “Comedor de esencias”. Quizas se refería a eso, que come almas.

         -Es más que posible- Eddie Brock se quedó pensativo-. Entonces, tenemos a un millonario con ansias de poder, unido a una especie de piel demoniaca superpoderosa que come almas para mantenerse. ¿Dónde los encontramos?

         Cole le miró cínicamente.

         -¿Vamos a Hollywood? Seguro que van a por los productores de cine.

         -De acuerdo, tu ganas.

         -Piénsalo, ¿qué lugar podría haber por aquí cerca, con la suficiente gente como para que el demonio pueda nutrirse y Eval pueda fardar de sus poderes?

         Eddie Brock abrió los ojos de par en par.

         -Salt Lake City.

         -Exacto, será toda una masacre.

         Cole Golden pisó el acelerador a fondo.

 

         Lejos de allí y ajeno a todo excepto a un afán por destruir sin limites, Eval observaba divertido un cartel que rezaba: Salt Lake City-10 km.

         “¿Qué es eso?”

         Eval sonrió.

         -Una ciudad entera.

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