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The Amazing Venom 2

Mr. Psicópata miro extrañado a la cosa negra de ojos blancos que estaba pegada a su parabrisas.

-Bueno, me encantaría jugar contigo, Veneno, si es así como te llamas- el asesino puso la primera marcha con sumo cuidado y discreción-, pero digamos que tengo algo en el horno y nadie impedirá que lo disfrute.

-Alguien no- Veneno se preparó-. ¡Nosotros!

El puño derecho de Veneno atravesó el cristal haciéndolo estallar en mil pedazos intentando darle al asesino, pero este lo esquivo, pues lo había visto venir.

Con el brazo derecho metido por completo en la parte delantera del coche, Veneno intentaba, si conseguirlo, agarrar al asesino el cual no hacia más que esquivar el imponente brazo negro, aunque parecía estar buscando algo debajo de su asiento.

Justo cuando parecía que ya tenia a Mr. Psicópata, este apunto con una 9 mm a la cara del simbionte y disparó hasta dejar vacío el cargador. No hirió a Veneno, pero sirvió para que el asesino pudiera tomar el volante y apretar el acelerador.

         El coche salió disparado del callejón, con un confundido Veneno en el capó, el cual intentaba mantenerse agarrado por todos los medios al morro del coche.

         El psicópata, comenzó a dar bandazos con el coche para tratar de safarse del molesto ocupante, mientras esquivaba con torpeza a los demás conductores que circulaban a esas horas por la zona.

         Gracias a un volantazo en seco y el choque con otro coche, consiguió quitarse de encima a Veneno, que se quedó aturdido en el suelo, mientras Mr. Psicópata se recuperaba del choque y se disponía a irse.

-¡Idiota!- gritó el conductor del otro coche bajándose a pedir explicaciones al asesino-. ¡Mira por donde vas! ¡Baja que te dé lo tuyo!

         Sin importarle para nada el enfadado hombre, Mr. Psicópata lo arrolló, quitándole la vida al padre de dos hijos y miembro de un excelente bufete de abogados y se dio a la huida.

         -Al fin me he librado de él- celebraba para si el asesino refiriéndose a Veneno, cuando vio por el retrovisor una figura oscura enganchada al maletero del coche.

Aun algo aturdido, Veneno había conseguido engancharse al maletero e intentaba no caerse mientras avanzaba lentamente al interior del coche cuando escucho algo en el interior del maletero.

“Parece una persona”, penso el ex-periodista.

         Cuando volvió a concentrarse en Mr. Psicópata y en cogerlo ya era demasiado tarde. Solo tuvo tiempo de ver la escopeta y que el maníaco le disparaba en plena cara, tirándolo del vehículo. Pero antes de caer, Veneno se aseguró de llevarse con él la puerta del maletero, dejando al descubierto su contenido, un gran saco que se movía.

         Viendo alejarse el coche, Veneno disparó una telaraña bien apuntada, dio en el saco y tiro de él, mientras se lamentaba de la perdida del asesino.

“Muy bien Mr. Psicópata, con tu huida lo único que has conseguido es cabrearnos más”, pensaba Veneno mientras cogía el saco y se dirigía hacia donde sonaban las sirenas de la policía.

 

SOSPECHOSOS

 

-¡Sánchez! ¡Molina! ¿Qué tenéis?

         Dos jóvenes policías se acercaron al detective Clark.

         -Hay un tío muerto y esta todo revuelto y ensangrentado, nada más por ahora señor- contestó Molina.

         -De acuerdo, precintad este sitio y decidles a Ramírez y Trent que os ayuden.

Los dos jóvenes se alejaron a por sus compañeros.

         -¿Esperas a alguien Clark?- la detective Steen se acercó a su compañero-. No haces nada más que mirar de un lado a otro.

         “Si tu supieras”, pensó Clark.

-Nada, nada, es solo que me mosquea mucho todo este asunto de Mr. Psicópata, nada más.

-De acuerdo, pero tranquilízate un poco, estas muy tenso- Steen le sonrió.

         De repente, todos los policías empezaron a correr y moverse en una dirección.

         -¿Qué pasara ahora?- preguntó Steen.

         -Vayamos a comprobarlo.

 

         Cuando llegaron Steen y Clark sus dudas se disiparon, en forma de simbionte lleno de músculos y de ojos blancos con un saco grande y blanco en los brazos. El saco parecía moverse.

         -¡Es Veneno!- Steen tardó escasos segundos en sacar su arma y apuntarle con ella.

         Mientras todos los policías apuntaban a la unión de hombre-simbionte, Clark se acercó a ellos.

-¡No disparen! ¡No disparéis maldita sea!

         -¿Por qué no Clark?- Steen parecía estar histérica-. ¿Ya no te acuerdas de Veneno? ¿El simbionte pirado aspirante a Punisher y Charles Manson en uno solo? ¿El pirado al que se nos ordeno encerrar de por vida? ¿El asesino que... ?

         -¡Está conmigo!

         Tanto Steen como los demás policías se quedaron de piedra, pero poco a poco, fueron enfundando las armas y dejaban paso a Veneno, el cual comenzó a caminar hacia Clark.

         -Gracias Clark, tantas armas nos ponen nerviosos.

-Sí, sí- decía Clark notando las miradas de rareza y desaprobación de los allí presentes, en especial la de Steen-. ¿Qué hay de Mr. Psicópata?

-Era él, si duda. Le seguimos, pero nos dio esquinazo-. Veneno soltó el saco a los pies de Clark con sumo cuidado. Aun se movía-. Le quitamos esto.

Con sus garras, Veneno abrió el saco con mucho cuidado de no dañar su contenido y dejo al descubierto a una joven mujer, rubia, de pelo largo que le cubría todo el rostro. Parecía herida en un brazo y muy asustada.

Lentamente, la mujer miró a Steen, a Clark y después a Veneno y comenzó a chillar, levantándose y abrazandose a Clark.

-¡Tranquila, tranquilícese!

-Ese monstruo de negro. Sus cuchillos... cortan. ¡Quiere matarme! ¡Parelo, parelo!

         La chica se echo a llorar en brazos de Clark, mientras este la consolaba. Cuando se hubo calmado lo suficiente, se la pasó a Steen.

         -Cógela y llévala al hospital y cuando este en condiciones tómale declaración.

-De acuerdo Clark- Steen se volvió hacia su coche-. ¿Te mantengo informado o se lo tienes que consultar al asesino?

         Con un gesto de disgusto hacia Veneno, Steen metió a la chica en el coche y salió disparada del lugar.

-Parece que no ha cambiado mucho desde la ultima vez que la vimos- le dijo Veneno a un desconcertado Clark-. Aunque puede que sí, la ultima vez que la vimos intentaba matarnos.

         -¿Y la culpas?

-Sí, la culpamos. Tu nos detuviste con justicia Clark. Tu compañera quería vernos en la cárcel para su lucimiento personal y el de sus jefes.

         Clark sabia que Veneno tenia razón.

         -Ha cambiado, Brock.

         -Como todos.

         Veneno lanzó una telaraña al edificio más cercano.

         -Nos pasaremos por tu oficina dentro de unos días para ver el estado de la chica y para saber que más tenéis de Mr. Psicópata- tomó impulso-. Eso claro si Steen no nos pone en la lista de los diez más buscados.

         Veneno se lanzó con su telaraña y se perdió entre los edificios como un fantasma entre las sombras, dejando a Clark pensando en todo lo que había pasado en una noche.

 

         Una semana después.

         El detective Clark entró en su despacho como una exhalación, seguido de cerca de la detective Steen, la cual cerró la puerta tras haber pasado.

         -¿Y por que no podemos ver lo que contiene?

         -Porque va dirigido a él Steen- Clark se sentó en su incomoda silla-. Además, estoy seguro que compartirá su contenido y toda la información que pueda con nosotros.

-Sí, ya y yo estoy casada con un marido que se preocupa por mí y tengo tres hijos- dijo con sarcasmo Steen-. Clark, Veneno es un asesino, un psicópata. Su primera víctima fue un joven policía que lo único que hacia era cumplir con su trabajo y desde entonces no ha parado y tu sabes que da igual que la mayoría de sus víctimas hayan sido asesinos, violadores, atracadores o doctores Octopus, el caso es que es un delincuente y que el otro día no fue arrestado porque tú lo impediste, algo que cabreo bastante al jefe por lo que pudiste ver.

         -Lo sé- Clark no sabia que contestar y aun recordaba con todo lujo de detalles la monumental bronca.

         -Y lo único que faltaba era esa cajita- Steen señaló el cajón donde sabia que Clark la guardaba-. Mr. Psicópata, el nuevo y despiadado asesino en serie de Nueva York, al que no podemos detener porque carecemos de una jodida pista, le manda al simbionte favorito de todos que lleva bastante tiempo sin hacer acto de presencia, una linda cajita que solo él puede abrir, nuestro jefe se entera y... ¡Premio! Otra bronca al canto.

         -¿Qué me intentas decir?

-Pues que deberíamos abrir esa caja y en cuanto venga Veneno, detenerle. Es un asesino Clark, está en busca y captura. Es más, podría estar conchabado con Mr. Psicópata.

         Clark se levantó con ademan cansado.

         -No digo que todas las muertes que ha provocado sean motivo de alegría, gozo o de agradecimiento, pero Veneno ha salvado vidas y no solo a partir de matar a los traficantes, asesinos o supervillanos locos de Nueva York- Clark se plantó frente a Steen-. Veneno se unió a algunos de los mayores héroes para detener a Matanza y los otros maníacos durante el asunto de “Matanza Máxima”, detuvo a Kasady durante su juicio, salvando de paso a Daredevil y Spider-Man por no hablar de haber detenido al alienigena que devoraba cerebros por toda la ciudad o estar involucrado en la salvación de toda la ciudad durante la invasión de simbiontes. Lo ultimo fue salvar a Sarah Conelly de manos de Mr. Psicópata. ¿No son motivos suficientes para depositar algo de confianza en él?

-Estamos de acuerdo contigo Clark, no somos Jack el Destripador pero tampoco somos el Capitán America. Asi que, ¿dónde nos deja eso?

         Steen y Clark se volvieron hacia la oscuridad reinante de la ventana y vieron como Veneno se apoyaba lentamente y entraba, mientras depositaba su blanca mirada alienígena en ellos.

         -Hablando del chalado de Roma- dijo Steen con sonoro disgusto-. Ya puedes darle la caja y de paso mandarlo a paseo. Volveré en cuanto se haya ido.

         Y se fue del despacho de su compañero dando un portazo.

         -¿Caja?- Veneno se encontraba confuso-. ¿Qué caja?

         Clark se acercó a su escritorio, abrió el primer cajón y le entrego a Veneno una pequeña caja con una nota en la que ponía: “Para el querido simbionte”.

-La recibí hace unos tres días, supongo que es de Mr. Psicópata, ya sabes, por lo de tu encuentro.

         Veneno abrió la caja de un tirón. Dentro había un pequeño móvil, de una marca barata.

-Nuestro asesino es sumamente amable. ¿Cómo sabia que nos hacia falta un telefono? Aunque es de una marca muy barata nos conformaremos con él. Ira a juego con sus sesos.

         Clark se fijo en algo pegado a la parte trasera del móvil.

-Mira Brock, es una nota.

         Veneno cogió la nota y la leyó en voz alta.

-“Cuando estés preparado para que saboree tu miedo, enciéndelo. Mr. Psicópata”.

         La nota estaba perfectamente escrita a maquina. Veneno encendió el móvil. El y Clark esperaron durante cinco minutos por si algo pasaba. No sucedió nada.

         -No entiendo nada- dijo Clark perplejo.

         -Ya somos tres- Veneno dejo el móvil encima del escritorio-. Bueno, nuestra visita se debe a que nos preguntábamos por la inocente que salvamos de Mr. Chalado.

         -¡Ah, sí!- Clark pareció despertarse de una pequeña siesta mental-. Estuvo completamente recuperada tres días después de que la salvases.

Clark se sentó en su ruidosa e incomoda silla. Veneno frente a él encima del escritorio, sin perder de vista el móvil.

         -Se llama Sarah Conelly, treinta y dos años, psicóloga. No esta casada, no tiene hijos y sus únicos familiares conocidos son, su padre que vive en Maryland y con el que ha perdido contacto y una tía en Nevada, a la que va a visitar cada cierto tiempo. Tiene pocos amigos y se dedica exclusivamente a su trabajo.

         -¿Estaba herida?

        

 

 

-Sí, tenia un corte muy feo en un brazo, pero como te he dicho, ya está mejor. Según su versión de los hechos, se encontraba de visita en casa del señor Harris, uno de sus pocos amigos, cuando se encontró con nuestro asesino misterioso. La dejo inconsciente y la llevo al maletero. Eso es lo único que recuerda.

Veneno se quedo pensativo.

-¿Sabéis algo más sobre Mr. Psicópata?

-Bueno, ya que la señorita Conelly es la única superviviente de ese animal, estamos investigando su entorno y sus amistades, así como las del señor Harris, pero como te he dicho, no es una mujer de muchos amigos- Clark sacó un folio del segundo cajón-. Según esto, aparte del señor Harris, Sarah Connelly tenia amistad con una tal Liz Newman, amiga de la infancia, ya ha sido investigada, su secretaria, Grace Sullivan, también ha sido investigada, Francis Starling, un compañero de facultad, lo están investigando y Brad Random, psiquiatra. Todos tienen coartada sólida, excepto el señor Starling, también psicólogo. Aparte de estos amigos, estamos investigando a todos los pacientes que ha tenido Conelly desde que acabó su carrera, pero poco más.

Veneno cogió el móvil y su simbionte hizo una especie de bolsillo donde lo metió.

-Si nada más tenéis eso, empezaremos a buscarlo por nuestra cuenta, te veré dentro de poco.

-¡Espera Brock!

Veneno se detuvo a medio camino de la ventana.

-La señorita Conelly, cuando se hubo tranquilizado lo suficiente, quiso saber quien la salvó y está deseando darte las gracias.

Veneno se quedó sin palabras.

-¿En serio?- pregunto a Clark mientras este le entregaba un folio con direcciones.

-En serio. Toma esto. Son los lugares en los que la puedes encontrar. Aprovecha que alguien te quiere agradecer algo.

Veneno se guardó la lista de direcciones donde el móvil.

-Por supuesto- lanzó una telaraña por la ventana-. ¡Ah! Y oye Clark.

-¿Sí?

-Gracias.

Y salió del despacho dejando solo a un sonriente Clark.

 

Varios edificios lejos de allí, Veneno se detuvo a estudiar tranquilamente su “cita” con la señorita Conelly.

“Podríamos ir en un segundo, que diga lo que tenga que decir y volver a la búsqueda de ese chalado”, pensaba Veneno.

“¿Pero vamos como Eddie Brock o como Veneno?. La otra vez se asusto cuando nos vio, sería mejor que nos viese como Brock”.

Debido a sus cavilaciones, Veneno no noto que sonaba el móvil hasta dos minutos después. Contestó a la llamada.

-¿Sí?

Una voz tranquilizadora y suave le contesto desde el otro lado.

-¿Tengo el placer de hablar con Veneno... o debería decir Edward Brock?

Era Mr. Psicópata. A Veneno le entraron ganas de preguntarle a gritos donde estaba e ir a buscarle para comerse su corazón, aunque lo pensó mejor y comenzó a tranquilizarse.

-Sí, somos... soy yo. ¿Con quien hablo?

-Vaya, que educado os habéis vuelto tu y tu amigo simbionte,

¿Verdad señor Brock?- la voz pareció intensificarse-. Soy al que los insidiosos medios de comunicación llaman Mr. Psicópata, aunque usted, su amiguito espacial y yo ya nos conocemos de una forma más... personal. ¿Verdad?

-Qué es lo que quieres, dilo o cuelga. Tengo que seguir buscándote para poder destrozarte- se había acabado la diplomacia.

-¡Uh! Amenazas, amenazas. Tan banales, tan carentes de sentido, tan primitivas. ¿Sabe? La gente que suele amenazar a sus semejantes es porque tiene miedo, un miedo que amenaza con devorarlos vivos y para ocultarlo, se dedican a amenazar, a proferir estúpidos insultos y a reírse de los demás, aunque supongo que no es tu caso Veneno. Tu tienes poder para no sentir miedo, tienes algo que hace que lo evites, que no lo sientas, ¿o acaso es todo falso y ese poder lo único que hace es aumentar ese miedo lo que te da ganas de matar, masacrar, destrozar y aplastar todo lo que encuentras a tu paso para extinguirlo? ¿Tienes miedo Eddie?

         Veneno no supo que contestar.

         -Por supuesto que lo tienes. Os he estudiado a ti y tu amigo de las estrellas. Él tiene miedos más concretos. El sonido y el fuego. ¿Verdad?

         El simbionte se contrajo, como preocupado, dejando a la vista el rostro de Eddie Brock.

         -Pero sus miedos señor Brock, son más terrenales, más humanos, más complejos o quizás no tanto. Tiene miedo al fracaso, miedo a verse débil, a no dar la talla, a que lo consideren un don nadie, así lo consideraba su padre, a sí lo consideraba ese crío de Spider-Man y por ello murió su madre.

         El simbionte volvió a cubrir a Brock.

-Su madre murió porque sabia perfectamente la clase de estúpido idiota, fracasado y proyecto de hombre que seria su hijo. ¿Tengo razón señor Brock?

         Veneno dejo varios segundos de silencio, los suficientes para desconcertar a su rival.

-¿Estas insultándome Mr. Chalado? Creía que eso era síntoma del miedo.

         Ninguna respuesta del asesino.

         -Ahora déjanos decirte de lo que tenemos miedo. Tenemos miedo de que no haya suficientes huesos en el cuerpo para poder disfrutar rompiéndotelos durante más de dos minutos, tenemos miedo de que tu cabeza solo esta llena de gusanos y no de sabrosos sesos para comer, pero sobre todo, tenemos miedo de que algún listillo de la poli te meta entre rejas, donde te pasaras cuarenta años temiendo agacharte para recoger el jabón, antes de que nosotros te atrapemos y te convirtamos en la mierda que eres. ¿Entiendes?

         El silencio por parte del psicópata duro un minuto más

-Tengo entendido señor Brock, que mi juguete, la señorita Conelly quiere agradecerle que la salvase, aunque claro, su miedo era tan dulce y refrescante que... ¿Esta seguro que tendrá lengua para agradecérselo?

         Veneno guardó rápidamente el móvil, cogió la lista de direcciones y se dirigió rápidamente a casa de Sarah.

         Tras una rápida inspección, se dio perfecta cuenta de que no estaba, por lo que se dirigió, según la lista, a donde trabajaba.

         Veneno agradeció que fuera en un décimo piso con amplios ventanales. Dentro del despacho de Sarah, un hombre de color, corpulento, le abrió uno de los ventanales como sí tal cosa.

         -¿Señor Veneno?

         Veneno se quedo perplejo por la tranquilidad del hombre.

-No se extrañe de mi falta de asombro. Soy Brad Random, psiquiatra y amigo de Sarah, ya me contó lo de su rescate a sus manos, Veneno. Le doy las gracias, Sarah es una gran amiga.

-¿Sabe donde puede estar?- dijo Veneno con impaciencia-. Creemos que puede estar en peligro.

         Brad Random se asustó.

         -Pues la verdad es que creo que fue a casa de un amigo, un tal Starling, por lo que seguramente...

         Un sonido agudo lleno la habitación, haciendo estremecerse al simbionte.

         -Perdone, es mi móvil- Brad fue a por el móvil, encima del escritorio y lo apago-. Como le decía, seguramente estará de camino a casa de ese Starling, por lo que habrá cogido el metro.

         -Gracias.

         Y saltó del edifico lanzando varias telarañas para ir lo más rápido posible.

         Cuando estaba a punto de llegar al metro volvió a sonar el móvil. Era Mr. Psicópata de nuevo.

         -¿Qué quieres ahora maldito chiflado?

         La misma voz tranquila de siempre contestó.

-Nada, solamente decirte que si has descubierto ya el paradero de la dulce Sarah, debo prevenirte con que esta vez no quiero matarla secuestrándola ni nada parecido. Esta vez quiero que su miedo explote en un sinfín de sensaciones junto con el miedo de todos los pobres inocentes que vayan viajando con ella.

         “Explote. Ha dicho, explote”

         -Por supuesto Veneno, he colocado una bomba, una buena bomba, en el túnel por donde hace el trayecto el tren que ahora mismo lleva a Sarah. En cuanto el tren pase por la zona indicada, la cual no te revelare para dar emoción al asunto, tanto Sarah como todos los pasajeros podrán visitar a San Pedro en los próximos minutos.

         Veneno sintió como la ira iba apoderándose de él.

-Quién sabe, a lo mejor los trozos de Sarah puedan agradecerte que la salvaras. ¡Ja ja ja ja!

         Veneno se guardo el móvil conteniéndose para no destrozarlo y se dirigió con más rapidez aun al metro.

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